El Sigüeiro 2026/27 parte de una decisión que va mucho más allá de un fichaje o de un cambio de entrenador. Después de cinco temporadas ligado a la SD Compostela, el club de Oroso ha decidido volver a caminar con un proyecto deportivo propio. La ruptura del convenio fue acordada de forma cordial, pero marca un cambio profundo: el Sigüeiro deja de funcionar como puente para la cantera picheleira y vuelve a construir pensando únicamente en sí mismo.
La decisión nació de la nueva junta directiva encabezada por José Daniel Viqueira. El propio Compostela confirmó el pasado 10 de junio que el club orosano había trasladado su voluntad de abrir una etapa distinta. Se cerraban así cinco cursos de colaboración en los que el Sigüeiro consiguió un segundo puesto, dos terceros y una Copa do Sar, además de servir como plataforma para numerosos jóvenes del Compos.
Continuidad para no empezar de cero
El cambio de modelo no ha provocado un borrón y cuenta nueva. Al contrario. Una de las primeras decisiones fue mantener a Cristian Rivas al frente del banquillo, acompañado por Álex Portomeñe en la preparación física y Sergio Castiñeiras como entrenador de porteros. El club ha preferido conservar una estructura que conoce el vestuario y la categoría antes que estrenar proyecto con una revolución completa.
También permanece una parte importante del núcleo del equipo. Futbolistas como Borja Sainz, Jorge Parcero, Anxo, Íker Maceira, Jairo, Fraga, Martín Souto, Héctor o Pablo Álvarez forman parte de una continuidad que da al Sigüeiro una base reconocible pese al cambio institucional.
Sobre esa base han ido llegando caras nuevas. El club ha buscado juventud, jugadores con pasado en canteras gallegas y también futbolistas que conocen bien la zona. Nico Oliveira llega después de formarse en Celta y Pontevedra; Juandi y Martín Lesta proceden del fútbol juvenil del Arousa; Antonio Caneda y Javi Domínguez llegan desde el Dubra; y Marco Ávila vuelve a un entorno que conoce tras pasar por el juvenil del Compostela.
El matiz es importante: el Sigüeiro no renuncia a la juventud ni a ser un club de crecimiento, pero ahora ese crecimiento responde a su propia hoja de ruta. Ya no se trata de completar el último escalón de formación de otro club, sino de construir una plantilla competitiva con identidad propia.
Liñares vuelve donde fue pichichi
Entre todos los movimientos hay uno que resume especialmente bien esta nueva etapa. Cristian Liñares regresa al Lino Balado después de una temporada en el Lalín y de celebrar un ascenso a Tercera Federación. Su nombre no necesita demasiada presentación en Oroso: en la temporada 2024/25 fue máximo goleador de Preferente con 27 tantos vistiendo precisamente la camiseta del Sigüeiro.
Su vuelta aporta gol, pero también una referencia reconocible para un proyecto que quiere recuperar voz propia. Liñares conoce el club, conoce la categoría y ya sabe lo que significa ser decisivo en el Lino Balado. En un verano de cambio estructural, recuperar a uno de los futbolistas que mejor rendimiento ha ofrecido allí en los últimos años tiene un valor que va más allá de las cifras.
Una Preferente Norte sin margen para despistarse
La nueva vida del Sigüeiro comenzará oficialmente el 6 de septiembre en O Sangoñedo frente a la SD Chantada. Será el primer examen de un Grupo 1 de Preferente Futgal cargado de equipos con argumentos para mirar hacia arriba.
El recién descendido Noia de Vecho también está levantando un proyecto nuevo, mientras que el Betanzos mantiene buena parte del bloque que sumó 68 puntos. Negreira, San Tirso, Órdenes, Arzúa, Paiosaco y el resto de aspirantes convierten cada jornada en una prueba exigente.
El Sigüeiro llega a ese escenario con una diferencia respecto a los últimos años: esta vez todo lo que construya será suyo. Mantiene entrenador, conserva una base amplia, añade juventud y recupera a un pichichi de 27 goles. Después de cinco temporadas mirando también hacia Santiago, en Oroso vuelve a empezar una etapa en la que el objetivo principal es volver a reconocerse como club.