El Racing de Ferrol dejó escapar en Anduva la posibilidad de enlazar cuatro victorias. El Mirandés se impuso por 2-0 y dejó una impresión clara: el equipo de Javi Vázquez comenzó con buenas intenciones, pero fue perdiendo protagonismo y le faltó contundencia en las dos áreas. En las notas de M90 hay pocos aprobados y varios suspensos, aunque también alguna aportación positiva desde el banquillo: Álvaro Ramón dio profundidad y amenazó por la izquierda.
Estas son las valoraciones propias del Racing, de 0 a 10, tras la novena jornada de Primera Federación. Las notas expresan una valoración editorial del rendimiento, no una estadística oficial.
El once: Arroyo fue de los más activos
Lucas Díaz — 5,5. Correcto, sin alardes. Tuvo alguna intervención útil, pero no una actuación para elevarlo por encima del resto. Recibió dos goles y el Racing acabó cediendo el partido.
Edgar Pujol — 4. Exigido. No ofreció toda la seguridad necesaria en el costado ni logró aportar continuidad en ataque. Su partido fue de menos a más dificultades.
Monju — 5. Resistente. Aguantó parte de la carga defensiva cuando el Mirandés creció, aunque sin conseguir que el bloque se mantuviera firme durante todo el encuentro.
Germán Nóvoa — 4,5. Sin firmeza suficiente. Participó en la salida de balón de los mejores minutos iniciales, pero atrás el equipo sufrió demasiado para considerar positiva la actuación de la defensa.
Saúl García — 4. Sin profundidad. Le costó progresar y sostener su costado. Javi Vázquez lo sustituyó al buscar una reacción en la segunda parte.
Fabio González — 5. Trabajador. Trató de mantener el equilibrio en el centro del campo, pero el Mirandés terminó imponiendo su ritmo tras el descanso.
Jesús Bernal — 4,5. De más a menos. Tuvo dificultades para dar continuidad al juego cuando el Racing empezó a perder metros y posesiones útiles.
Dani Ojeda — 4,5. Sin desequilibrio. Participó en los intentos de creación, pero no apareció la última acción capaz de modificar el marcador.
Endika Buján — 5. Voluntarioso. Intentó mantener actividad en banda sin que su aportación se tradujera en goles u ocasiones suficientes.
Roberto Arroyo — 5,5. El que más lo intentó. Obligó a Jesús Ruiz a intervenir en una de las aproximaciones claras del Racing. De los más activos en el tramo inicial, aunque tampoco logró superar al guardameta local.
Raúl Alcaina — 4. Sin pegada. Tuvo una oportunidad de cabeza, pero no dio al equipo la presencia resolutiva que necesitaba. La falta de remate penalizó seriamente al Racing.
Los suplentes: Álvaro Ramón sí ofreció una solución
Álvaro Ramón — 6. Profundidad. Fue el revulsivo más útil. Desde su entrada amenazó por la izquierda, permitió ganar metros y aportó profundidad cuando el Racing necesitaba ensanchar el campo y encontrar vías de llegada. No cambió el resultado, pero mejoró las prestaciones ofensivas en su zona.
Etienne Eto’o — 4. Sin impacto. Su entrada buscaba mayor presencia arriba, pero el Racing continuó sin encontrar la portería.
Raúl Blanco — 4,5. Sin continuidad. No logró reactivar suficientemente la circulación ni cambiar la tendencia del encuentro.
Vicente Esquerdo — 4,5. Sin control. Intentó dar oxígeno al centro del campo, sin que el equipo recuperase el mando.
Unai Ropero — Sin calificar. Dispuso de pocos minutos para una valoración individual sólida.
Javi Vázquez — 4. No encontró el antídoto
Su Racing entró bien al partido, pero encajó en un córner y perdió peso conforme avanzaban los minutos. La respuesta desde el banquillo fue insuficiente, salvo la profundidad que aportó Álvaro Ramón. El 2-0 pone fin a la racha de tres triunfos consecutivos, culminada contra Unionistas, y deja una exigencia evidente: no basta con comenzar mejor si el adversario golpea y después consigue controlar la segunda mitad.
El Racing había ofrecido una versión más compacta en su último partido en A Malata y había sabido resistir incluso en inferioridad en el derbi de Riazor ante el Fabril. En Anduva faltaron ambas cosas: capacidad para sostener el encuentro y acierto ante la portería rival.
El balance de M90: Arroyo aportó peligro antes del descanso y Álvaro Ramón fue de los pocos que mejoraron al equipo desde el banquillo. Los suspensos reflejan una derrota en la que el Racing perdió presencia futbolística y eficacia, sin convertir el resultado en una condena automática para todos.
