La UD Ourense atraviesa su primer momento realmente delicado desde el ascenso a Primera Federación. Cuatro jornadas, cuatro derrotas, cero puntos y un balance de un gol a favor y nueve en contra han dejado al conjunto de Juan Carballo como colista del Grupo 1. El último golpe llegó en Salamanca, donde Unionistas se impuso por 3-1 y prolongó un inicio que ya empieza a generar inquietud.
El técnico rojillo, sin embargo, trata de rebajar la tensión. “No debemos ser alarmistas”, explicó Carballo al analizar una situación que reconoce peor de la esperada. Su mensaje al vestuario pasa por mantener la normalidad, asumir el salto de categoría y centrarse exclusivamente en el próximo compromiso ante el Cacereño.
“Mi único pensamiento es sacar esto adelante. A día de hoy no me planteo ninguna otra cosa más que trabajar en el partido del Cacereño”, afirmó el entrenador, que también pidió a la afición que mantenga la confianza en una plantilla que, insiste, se está dejando todo.
Un salto de categoría que está castigando cada error
La UD Ourense ya venía avisada de la exigencia del nuevo escenario. Antes de visitar Salamanca, M90 había analizado el duelo entre dos equipos que todavía no habían puntuado. La diferencia es que Unionistas sí consiguió romper su dinámica y el conjunto ourensano volvió a quedarse a cero.
Carballo considera que el salto entre Segunda y Primera Federación es especialmente duro por la capacidad de los rivales para penalizar cualquier desajuste. La secuencia de resultados explica bien esa sensación: derrota por 0-1 ante la Ponferradina, 2-0 en Anduva frente al Mirandés, 0-3 ante la UD Logroñés en O Couto y 3-1 contra Unionistas.
El equipo logró en Salamanca su primer gol del curso, pero tampoco le sirvió para cambiar el signo del partido. La expulsión de Samu Pardo terminó de complicar un encuentro que ya había vuelto a mostrar la fragilidad del equipo en momentos decisivos.
El Cacereño, siguiente examen
El siguiente partido en O Couto se convierte en una nueva oportunidad para cortar la caída. Carballo evita hablar de final en septiembre, pero asume que el equipo necesita una victoria para liberar tensión y ganar confianza.
La preocupación existe porque la clasificación aprieta y porque la UD Ourense es, a día de hoy, el único equipo del grupo que sigue sin puntuar. Pero el discurso interno no cambia: confianza en los jugadores, trabajo y la intención de corregir cuanto antes una dinámica que se ha torcido desde el inicio.
La situación recuerda la importancia que ya tenía cada detalle antes del salto de categoría. La propia jornada 4 de los equipos gallegos dejó claro el nivel de exigencia de un grupo en el que cualquier error se paga.
Declaraciones recogidas por La Región y Fondo Vermello.
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