La SD Compostela empieza a encontrar el rumbo en su regreso a Segunda Federación. El ascenso obligó al club a reconstruir buena parte del proyecto y el arranque dejó más dudas que certezas, pero el 2-0 ante el Sestao River ha dado al equipo de Carlos de Lerma su primer triunfo y una dosis de oxígeno después de un inicio exigente.
La victoria del domingo cambia el paisaje de un Compos que había comenzado con derrota ante el Marino de Luanco y un empate sin goles en Portugalete. Con cuatro puntos de nueve, los blanquiazules afrontan ahora la visita al Eibar B con otra cara y con la sensación de que el equipo empieza a reconocerse. La primera victoria ante el Sestao llegó, además, con los primeros goles ligueros del curso.
Un verano de cambio casi total
El salto de categoría trajo una profunda renovación. Secho dejó el banquillo después de culminar el ascenso y Carlos de Lerma asumió la dirección del primer equipo, mientras Borja Yebra se incorporó como director deportivo. En la plantilla también hubo una importante rotación de nombres, con salidas de futbolistas protagonistas del ascenso y una batería de incorporaciones destinadas a elevar el nivel competitivo.
Entre los jugadores que llegaron para el nuevo curso figuran, entre otros, Ces Cotos, Dani González, Edu González, Rafa de Vicente, Rubén Vilela o el regreso de Manu Rivas. También se incorporaron Ognjen Teofilović, cedido por el Lugo, e Iago Domínguez, además de otras piezas para completar una plantilla que debía adaptarse de inmediato a una categoría mucho más exigente.
La apuesta fue combinar continuidad con piernas nuevas. Diego Uzal, Antón Guisande, Goris o Unai Peón forman parte del núcleo que conoce la casa, mientras que las incorporaciones han ampliado recursos en todas las líneas. El resultado es un equipo todavía en construcción, pero con más alternativas de las que tenía en la pasada campaña.
Del 0-3 inicial a una primera reacción
El estreno liguero fue duro. El Marino de Luanco ganó 0-3 en el Vero Boquete y obligó al Compos a mirar de frente la nueva realidad competitiva. Después llegó el 0-0 en Portugalete, un partido en el que Edu Sousa sostuvo al equipo y permitió estrenar el casillero de puntos.
La Copa Federación tampoco ayudó a calmar el ambiente: el Derio eliminó a los santiagueses en los penaltis después de un 1-1. El calendario, por tanto, no concedió demasiado margen para coger velocidad.
La respuesta apareció ante un Sestao que había empezado la Liga con dos victorias y sin encajar. Unai Peón rompió el partido en el minuto 86 con un golpeo a la escuadra y Antón Guisande sentenció en el descuento desde el centro del campo, aprovechando que el guardameta rival había subido a rematar un córner.
Una grada que mantiene la ilusión
El regreso a Segunda Federación también se ha notado fuera del césped. La campaña de abonados «O Camiño do Norte» superó los 1.500 socios antes del comienzo de la Liga, un dato que refleja el tirón de un ascenso largamente esperado. El club ya había alcanzado esa cifra antes del estreno, reforzando la masa social para una temporada con mayores exigencias deportivas y económicas.
Ahora el reto pasa por trasladar ese impulso al campo. El Compos tiene por delante una competición larga, con desplazamientos continuos por Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco. La próxima parada será en la Ciudad Deportiva de Eibar, dentro de una cuarta jornada que ya tiene definidos todos sus horarios.
El proyecto sigue en construcción, pero ya ha encontrado su primera victoria. Después de un aterrizaje áspero, el Compostela ha conseguido algo que necesitaba casi tanto como los puntos: tiempo para seguir creciendo sin que la clasificación apriete desde septiembre.
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