El Comité Nacional de Segunda Instancia ha desestimado este jueves el último recurso del Pontevedra CF, cerrando definitivamente la vía federativa y confirmando al Real Madrid Castilla como quinto clasificado del Grupo 1 de Primera RFEF. Los granates dan por concluida su temporada 2025/2026 y estudian ahora si acudir a los tribunales civiles para defender sus derechos deportivos.
El telón cae sobre Pasarón
Se terminó. La temporada del Pontevedra Club de Fútbol ha llegado oficialmente a su fin tras la publicación este jueves de la resolución del Comité Nacional de Segunda Instancia de la Real Federación Española de Fútbol, que ha desestimado el recurso presentado por el club granate. Era el último cartucho federativo que le quedaba a la entidad presidida por Lupe Murillo para intentar arrebatarle al Real Madrid Castilla la codiciada quinta plaza que da acceso al play-off de ascenso a Segunda División.
La decisión no admite sorpresas ni medias tintas. El organismo federativo acordó desestimar íntegramente el recurso interpuesto por el Pontevedra Club de Fútbol, S.A.D. contra la resolución del Juez Único de Competiciones No Profesionales de fecha 25 de mayo de 2026. Además, también rechazó la medida cautelarísima solicitada para paralizar el play-off de ascenso a Segunda División, dejando vía libre al filial blanco para medirse al Sabadell en semifinales.
Dos normas, una sola interpretación (la que no convenía)
El meollo del asunto, el nudo gordiano de esta telenovela futbolística, radicaba en un conflicto normativo que ha mantenido en vilo al fútbol gallego durante días. El núcleo de la controversia se centraba en demostrar cuál era la interpretación correcta del artículo 12 de las Normas Reguladoras y Bases de Competición del Campeonato Nacional de Liga de Primera Federación en cuanto a los casos de desempate entre los tres equipos que terminaron empatados a 58 puntos: Pontevedra, Real Madrid Castilla y Barakaldo.
El Pontevedra defendía que las bases de competición de Primera RFEF establecían un criterio claro: en caso de triple empate, debía considerarse la diferencia de goles entre los tres equipos implicados. Bajo esa lectura, los granates salían beneficiados con un golaveraje de +2 frente al +1 del Castilla. Pero la RFEF tenía otros planes. El organismo federativo explicó que no podía compartir la interpretación del Pontevedra porque del marco normativo se desprende que el artículo 12 de las Bases no configura un régimen autónomo de desempate susceptible de interpretarse al margen del Reglamento de Competiciones.
Traducción: el Reglamento General de la RFEF, de rango superior, manda por encima de las bases específicas de la categoría. Y ese reglamento aplica una cláusula excluyente que elimina al Barakaldo de la ecuación y deja el desempate reducido a un mano a mano entre Pontevedra y Castilla. En ese duelo particular, los enfrentamientos directos favorecen al filial madridista. Punto final.
De la euforia al desconcierto en cuestión de horas
La historia de este despropósito administrativo tiene tintes de guion cinematográfico. El Pontevedra festejó a lo grande el agónico empate contra el Avilés que parecía otorgarles la quinta plaza a pesar de la igualdad a puntos con Madrid Castilla y Barakaldo, y las celebraciones se extendieron a lo largo de varios minutos sobre el césped de Pasarón. Incluso la cuenta oficial de Primera Federación publicó en sus redes sociales una imagen felicitando al club lerezano por su clasificación al play-off, aunque esa publicación fue borrada poco después.
Pero la alegría duró lo que un suspiro. Los rumores sobre una posible clasificación del Real Madrid Castilla se extendieron como la pólvora tanto dentro como fuera de Pasarón, y la alegría se transformó en desconcierto mientras los jugadores, confusos, permanecieron en el césped del estadio a la espera de una confirmación oficial. Pasada la medianoche del domingo 24 de mayo, la bomba estalló: la RFEF confirmaba al Castilla como quinto clasificado.
Dos recursos, dos portazos
El Pontevedra no se quedó de brazos cruzados. El club confirmó que presentaría recurso ante el Comité Nacional de Segunda Instancia, con la directiva que preside Lupe Murillo manteniendo que la interpretación reglamentaria que defiende se ajusta a la normativa aplicable. Pero el primer recurso, ante el Juez Único de Competiciones No Profesionales, ya había sido desestimado el pasado lunes 25 de mayo. Y este jueves llegó el segundo y definitivo portazo.
Esta resolución agota ya por completo la vía federativa de recurso, quedando expedita la vía jurisdiccional civil competente, según señala la propia RFEF. Ahora la pelota está en el tejado del club gallego, que valorará en los próximos días si avanzar con las acciones judiciales en contra de esta decisión federativa. Pero el tiempo apremia: el play-off ya está en marcha y el Castilla disputa sus partidos mientras el Pontevedra se lamenta.
Temporada cerrada, futuro incierto
Sin posibilidad alguna ya de disputar el play-off, la entidad granate confirma que da por finalizada de manera oficial su temporada deportiva. Un final amargo para un equipo que peleó hasta el último minuto de la última jornada y que se vio envuelto en un embrollo reglamentario que escapa a su control. La sensación de injusticia es palpable en el entorno granate, que vio cómo una plaza que parecía suya se esfumaba por una interpretación normativa discutible.
Ahora toca decidir si merece la pena continuar la batalla en los tribunales civiles, sabiendo que cualquier resolución judicial llegaría probablemente tarde para cambiar el curso de los acontecimientos deportivos. El Pontevedra se enfrenta a un verano de reflexión, con la herida abierta de una temporada que pudo ser histórica y que terminó en los despachos federativos en lugar de en el césped.
Mientras tanto, el Real Madrid Castilla sigue adelante en el play-off, ajeno al ruido y con la bendición de la RFEF. Para el Pontevedra, solo queda la amargura de un sueño truncado y la duda eterna de qué habría pasado si las normas hubieran sido más claras. O si alguien en la Federación se hubiera molestado en aclarar los criterios de desempate antes de que tres equipos terminaran empatados a puntos. Pero eso, como tantas cosas en el fútbol español, es pedir demasiado.