El Celta ha vuelto a mirar al pasado para vestir su futuro. El club presentó este domingo, sin previo aviso, la tercera equipación para la temporada 2026/27: una camiseta roja de aire noventero, con rombos verticales en celeste y azul marino, que completa la colección diseñada junto a Hummel para el curso de la vuelta a Europa.
Un lanzamiento por sorpresa, sin previo aviso
A diferencia de la primera y la segunda equipación, presentadas de forma conjunta el pasado 1 de julio junto a toda la colección de paseo y entrenamiento, el club vigués optó esta vez por un lanzamiento discreto. Sin rueda de prensa ni acto oficial previo, el Celta colgó este domingo por la tarde las primeras imágenes de la prenda que cerrará el abanico de camisetas de juego para el curso 2026/27, en pleno tramo final de la pretemporada y apenas unas horas después de que el equipo de Claudio Giráldez sumara su primera victoria veraniega ante el Sporting de Gijón, un choque tras el que el técnico moañés ya dejó mensajes claros sobre la planificación de la plantilla de cara al arranque liguero.
El momento elegido no es casual. Con la entidad céltica volcada estos días en cerrar la planificación deportiva antes del arranque liguero, la tercera camiseta llega como una noticia que desvía, aunque sea por unas horas, el foco de la actualidad puramente futbolística hacia el terreno de la identidad de marca. Algo que, en clave celeste, nunca es un asunto menor.
Rojo dominante, rombos como seña de identidad
El diseño, obra de Hummel, se aleja deliberadamente de los códigos cromáticos habituales del club. Frente al celeste de la primera equipación y el azul marino de la segunda, la tercera camiseta apuesta por el rojo como color base, un tono que hasta ahora había aparecido siempre como detalle secundario en las últimas colecciones y que aquí pasa a ser protagonista absoluto.
Sobre ese fondo rojo se despliega el elemento más característico de la prenda: una sucesión de rombos dispuestos en vertical, combinando el celeste y el azul marino, que recorren el cuerpo de la camiseta con una estética directamente inspirada en el diseño textil de los años noventa. Es un guiño estético que enlaza con una década especialmente recordada por el celtismo, la de los primeros grandes éxitos europeos del club, y que en los últimos cursos se ha convertido en un recurso habitual entre las marcas deportivas para dotar a las terceras equipaciones de un carácter más atrevido y desenfadado que el de las camisetas titulares.
El escudo del club aparece en el pecho, previsiblemente a color, en línea con la decisión ya tomada en el resto de la colección 2026/27 de recuperar los escudos cromáticos frente a las versiones monocromáticas utilizadas en temporadas anteriores. Un detalle que, aunque pueda parecer menor, forma parte de la estrategia de refuerzo de identidad visual que el club viene desarrollando en todo su nuevo equipamiento.
La tercera pieza de una colección pensada para Europa
Esta tercera camiseta no llega de forma aislada. Se enmarca dentro de la colección «Máis identidade. Máis Celta» que el club presentó a principios de mes junto a Hummel, formada por un total de 40 prendas entre equipaciones de juego, ropa de entrenamiento y línea de paseo, pensada específicamente para una campaña histórica en la que el Celta afrontará de nuevo competición europea. La primera equipación mantuvo el celeste como eje central, con un discreto canalé y detalles en blanco crema y rojo, además de la recuperación del trisquel en la nuca. La segunda, en azul marino, incorporó la bandera de Galicia como declaración de intenciones de cara al regreso a la Europa League.
La tercera camiseta, con su apuesta arriesgada por el rojo y los rombos, completa así un tríptico que combina tradición y estética retro con una identidad gallega marcada en cada detalle. Un patrón que, de confirmarse en la práctica, situaría a esta nueva prenda como la equipación alternativa que el equipo podría vestir en sus desplazamientos europeos cuando exista coincidencia de colores con el rival de turno, aunque el club no ha concretado todavía en qué competiciones o partidos se utilizará.
Lo que todavía no se sabe: precio y disponibilidad
El anuncio de este domingo se ha limitado, por el momento, a mostrar el diseño de la nueva camiseta, sin que el club haya despejado aún varias incógnitas relevantes para la afición. Ni la fecha exacta de salida a la venta ni el precio de la prenda se han hecho públicos todavía, algo que sí ocurrió en su momento con la primera y la segunda equipación, disponibles en tiendas oficiales y web desde el mismo día de su presentación. Tampoco ha trascendido si la tercera camiseta contará, como sí sucede con el resto de la colección, con línea femenina, infantil y de portero, ni si incorporará las mismas tecnologías de rendimiento que el club ha destacado en sus otras prendas de juego.
Será en los próximos días cuando previsiblemente el Celta despeje estas dudas, en línea con lo ya ocurrido con el resto de su equipamiento para el curso 2026/27.
Una apuesta que ya divide opiniones
Como suele ocurrir con cada nueva equipación, el diseño ha generado reacciones divididas entre el celtismo nada más conocerse las primeras imágenes. Frente a quienes destacan la valentía de romper con los códigos cromáticos habituales del club y aplauden el guiño noventero como un ejercicio de estilo diferencial, no faltan las voces más conservadoras que reivindican el celeste y el azul marino como única seña de identidad posible para las camisetas del Celta, y que ven en el rojo dominante una equipación más cercana a otros clubes que al propio ADN céltico.
Sea como sea, el Celta vuelve a demostrar con esta tercera camiseta que su alianza con Hummel no se limita a la fabricación de equipamiento deportivo, sino que busca convertir cada nueva prenda en un pequeño acontecimiento mediático. Y en pleno mes de julio, con la pretemporada avanzando y el mercado de fichajes todavía por resolver en varias posiciones, la afición celeste tiene ahora, además de fútbol, una camiseta de la que hablar.