El Deportivo de La Coruña continúa instalado en la zona noble de LaLiga Hypermotion, a solo dos puntos del ascenso directo, pero con una paradoja que chirría en clave herculina: su estadio, históricamente un fortín, se ha convertido en el escenario menos fiable del curso. Un dato que descoloca a la afición y que explica buena parte de la irregularidad reciente del equipo de Antonio Hidalgo.
Un candidato que no manda en casa
El Dépor ha disputado once encuentros como local y solo ha celebrado cuatro victorias. Traducido al lenguaje de la tabla: un 36% de triunfos en Riazor, el peor registro entre los siete primeros clasificados. Empates y derrotas han ido erosionando una fiabilidad que, sobre el papel, debía ser una de las grandes armas del proyecto blanquiazul.
- El Deportivo de La Coruña continúa instalado en la zona noble de LaLiga Hypermotion, a solo dos puntos del ascenso directo, pero con una paradoja que chirría en clave herculina: su estadio, históricamente un fortín, se ha convertido en el escenario menos fiable del curso. Un dato que descoloca a la afición y que explica buena parte de la irregularidad reciente del equipo de Antonio Hidalgo.
- Un candidato que no manda en casa
- Números que no cuadran con la clasificación
- Riazor, en apagón desde noviembre
- Hidalgo señala el área, no el juego
- El siguiente examen: Albacete
Números que no cuadran con la clasificación
Los coruñeses han dejado escapar demasiados puntos ante su gente: igualadas frente a Cádiz, Valladolid, Almería o Burgos y tropiezos dolorosos ante Castellón, Real Sociedad B y, recientemente, el Racing de Santander. En contraste, rivales directos como Málaga, Racing o Castellón han sabido convertir su estadio en una auténtica caja fuerte.
Riazor, en apagón desde noviembre
El último triunfo en casa se remonta al 23 de noviembre ante el Ceuta. Desde entonces, un solo punto en cuatro partidos. Demasiado poco para un equipo que aspira a regresar a la élite. El Dépor genera, compite y somete por fases, pero el gol —ese juez implacable— no está apareciendo cuando más falta hace.
Hidalgo señala el área, no el juego
Tras la última derrota, Antonio Hidalgo fue claro: el problema no es de actitud ni de plan. “Esto va de meter goles”, vino a resumir el técnico, convencido de que el equipo está en el camino correcto pese al castigo del marcador. El Dépor concede menos, controla más, pero en casa le cuesta transformar el dominio en puntos.
El siguiente examen: Albacete
La próxima cita en Riazor no será precisamente un bálsamo. El Albacete llega como uno de los mejores visitantes de la categoría, con una racha sólida lejos de su estadio. Un partido marcado en rojo para comprobar si el Dépor logra romper la dinámica y reconciliarse con su público.
El Deportivo sigue en la pelea grande, pero necesita que Riazor vuelva a empujar como antes. Porque los ascensos se construyen con números… y en casa. Y ahí, hoy por hoy, el Dépor tiene pendiente su asignatura más incómoda.