Juan Rodríguez tiene el equipo prácticamente definido con nueve fichajes, el bloque mantiene una base reconocible y la Copa Federación vuelve a medir la ambición de un club acostumbrado a competir por encima de lo que marca su presupuesto.
El Racing Villalbés lleva años construyendo una identidad que apenas cambia aunque cambien los nombres. A Madalena ha convertido la continuidad, la cantera y el conocimiento del fútbol lucense en una fórmula competitiva que vuelve a ponerse a prueba esta temporada. El equipo de Juan Rodríguez afronta el curso con nueve incorporaciones, una plantilla cerrada desde muy pronto y la sensación de que, una vez más, nadie debería descartarlo de la pelea por la zona alta.
La dirección deportiva se movió con rapidez para cubrir las bajas del verano. Ángel Chans, Marcos Aller, Martín López, Brais Prieto, Julio Lansade, Adri Castro, Javi Muíño, Raúl Melo y Rodri Alonso son las nueve caras nuevas de un grupo que también mantiene futbolistas muy identificados con el club. El caso más evidente es el de Alberto Lamas “Make”, que afronta su decimosexta temporada en dos etapas y sigue siendo una de las referencias deportivas y emocionales del vestuario.
El nuevo bloque ya ha tenido un primer examen oficial. El Villalbés eliminó al Estradense en la Copa Federación después de un 1-1 y una tanda de penaltis en la que mostró más acierto y serenidad. La clasificación desde los once metros confirmó que el equipo mantiene esa capacidad competitiva que tantas veces le ha permitido sobrevivir en partidos cerrados y eliminatorias de máxima tensión.
Ahora el listón sube. El Bergantiños aparece en el camino hacia la final de la fase gallega, un rival de Segunda Federación que llega con una plantilla profundamente renovada y que también ha comenzado el verano con ambición. El cruce forma parte de un cuadro que ya quedó reducido a cuatro supervivientes y que ofrece al Villalbés la oportunidad de medirse, antes incluso del inicio liguero, a un equipo de categoría superior. La Copa Federación ya entra en su semana decisiva.
La pretemporada, además, está diseñada para repartir minutos y acelerar la integración de los fichajes. Juan Rodríguez dispone de una larga serie de amistosos ante rivales de distinto perfil, con partidos frente al San Tirso, Pol, Lemos, Viveiro y el propio Bergantiños antes del arranque de la Tercera Federación. La idea es llegar al primer fin de semana de septiembre con una plantilla que no dependa de once nombres, sino de un bloque preparado para soportar una categoría especialmente igualada.
En un grupo sin Arosa ni Compostela, ascendidos a Segunda Federación, el mapa competitivo se abre. La Sarriana regresa desde Segunda, el Somozas estrena su nueva condición de filial del Racing de Ferrol y varios equipos han elevado su apuesta. En ese escenario, el Villalbés parte con algo que no se compra en agosto: experiencia acumulada, una estructura estable y una forma de competir reconocible.
El club no necesita grandes declaraciones para generar expectativas. Ya disputó cinco playoffs de ascenso en los últimos años, consiguió subir a Segunda Federación en 2023 y viene de cerrar la pasada liga entre los cinco primeros. Si el nuevo equipo mantiene el mismo colmillo, A Madalena volverá a ser uno de esos campos en los que nadie quiere jugar con prisas.