La ciudad deportiva prometida para julio se convierte en el primer contratiempo de la nueva temporada
Javi Vázquez arranca el miércoles su primera pretemporada al frente del Racing de Ferrol. Nueva etapa, nueva ilusión, nuevos fichajes. Pero hay algo que no cambia: el equipo volverá a entrenar en A Gándara, el campo de hierba natural que el Racing lleva años usando gracias al acuerdo con la Afafe. No es el peor escenario posible, pero sí un símbolo incómodo para un club que lleva meses vendiendo Mandiá como el principio de algo nuevo.
Lo que prometió Ansede y lo que hay en julio
El presidente Manuel Ansede fue rotundo en abril: «Estamos construyendo la ciudad deportiva y confiamos en que en el mes de julio ya esté disponible el primero de los campos». En mayo, cuando las imágenes de las obras empezaban a generar dudas, el propio club insistió en que los plazos se cumplirían. Ahora, a tres días de que arranque la pretemporada, el primer campo de hierba natural todavía no tiene drenaje acabado, no tiene la superficie allanada, no tiene tepe y posiblemente no tiene agua corriente para regar. El segundo campo apenas ha visto cómo le quitaban la capa vegetal.
No es una sorpresa total. El club reconoció que las lluvias del invierno complicaron la construcción. Pero la brecha entre el mensaje y la realidad es lo que hace daño, más que el retraso en sí.
Por qué importa más allá del césped
Una ciudad deportiva no es solo un sitio donde entrenar. Es la señal más visible de que un club tiene estructura, raíces, un proyecto más allá del partido del domingo. Para el Racing, que lleva años dependiendo de instalaciones cedidas, Mandiá era exactamente eso: la prueba tangible de que el proyecto Ansede no era solo palabras. Cada semana que Mandiá no abre es una semana en que esa narrativa se erosiona un poco más.
En el vestuario, el impacto práctico es menor: A Gándara es un campo perfectamente válido y el equipo lo conoce. Pero en términos de imagen institucional y de lo que el Racing quiere proyectar de cara a su segunda temporada consecutiva en Primera RFEF, empezar la pretemporada en las mismas instalaciones de siempre no es el mensaje que el club necesita.
El proyecto sigue en pie, pero los plazos ya no son fiables
La ciudad deportiva de Mandiá va a existir. Eso no está en duda. La inversión es real, la obra avanza y el proyecto a cuatro o cinco años que describe Ansede tiene coherencia. El problema es que en el fútbol, como en la construcción, los plazos importan. Y los del Racing en Mandiá llevan fallando desde el arranque.
El primer campo podría estar disponible en otoño, si todo va bien. El segundo, para entonces, seguirá en construcción. El Racing arrancará la temporada competitiva en Primera RFEF sin haber pisado ni un solo día su propia ciudad deportiva. Para entonces, los amistosos de pretemporada habrán pasado, el bloque habrá cuajado en A Gándara y Mandiá seguirá siendo lo que ha sido todo este tiempo: una promesa en construcción.