Giacomo Quagliata empieza a encontrar una versión distinta dentro del Deportivo de Antonio Hidalgo. El lateral italiano, una de las revelaciones del pasado curso, está respondiendo a un doble desafío en este regreso a Primera: competir por el puesto con Angeliño y sostener su influencia ofensiva incluso cuando Yeremay no aparece a su lado.
En Getafe dejó una de sus actuaciones más interesantes del inicio de temporada. No necesitó vivir pegado a la banda durante todo el partido para ser profundo. Esperó mejor el momento para aparecer, atacó los espacios con más criterio y terminó encontrando dos situaciones claras de remate.
Menos dependencia de Yeremay
La sociedad entre Quagliata y Yeremay fue uno de los mecanismos ofensivos más reconocibles del Dépor en Segunda. El canario atraía, fijaba y liberaba el carril; el italiano aprovechaba esas ventajas para ganar metros. En Primera, y con una estructura más cargada por dentro, Hidalgo está pidiendo otra cosa a sus laterales: amplitud, paciencia y llegada desde segunda línea.
Ese cambio empieza a notarse. Quagliata ya no necesita que cada ataque nazca de una combinación con Yeremay. Puede esperar por fuera, aparecer cuando el rival se cierra y atacar el último tercio con una lectura más autónoma. La visita al Coliseum dejó precisamente esa sensación.
El uno por uno de M90 en Getafe ya señaló su crecimiento dentro de un partido que exigió mucho a los laterales, mientras que el análisis de la pausa que cambió al Dépor explica también cómo el reajuste de Hidalgo permitió al equipo ganar salida y presencia exterior.
Una competencia que eleva el nivel
La llegada de Angeliño añadió presión a una posición que hasta hace poco tenía un dueño mucho más claro. Lejos de encoger, Quagliata está utilizando esa competencia para afinar su juego. El lateral mantiene su energía habitual, pero empieza a elegir mejor cuándo romper, cuándo esperar y cuándo ofrecer una línea de pase por fuera.
DXT Campeón destaca también esa evolución del italiano dentro de un Dépor que está aprendiendo a competir con naturalidad en escenarios incómodos. El dato importante no es solo que Quagliata siga entrando en los planes de Hidalgo, sino que su rol parece crecer a medida que el equipo entiende mejor la nueva estructura.
El Dépor afronta ahora una semana con dos partidos en Riazor, ante Sevilla y Betis. Para Quagliata será otra oportunidad de demostrar que ya no es únicamente el lateral que volaba con Yeremay al lado: empieza a construir vuelo propio.
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