El Deportivo afronta la visita al Atlético de Madrid con un mensaje claro dentro del vestuario: el error de un futbolista no puede convertirse en un problema individual. Tras el fallo de Leo Román que facilitó el empate del Levante en Riazor, Giacomo Quagliata ha salido en defensa de su compañero y ha reivindicado la responsabilidad colectiva.
El lateral italiano, preguntado por el estado anímico del guardameta en una entrevista concedida a La Opinión de A Coruña, dejó una frase que resume su postura: «Cuando se pierde, todos perdemos; y cuando se gana, ganamos todos».
El respaldo al portero va más allá de una declaración
Leo Román quedó señalado por la acción del minuto 82 ante el Levante: el disparo de Dani Requena terminó en el 1-1, después de que el Deportivo se adelantara con un tanto de Bil Nsongo. El equipo perdió así la posibilidad de sumar tres puntos en Riazor.
El propio Antonio Hidalgo ya había reconocido después del encuentro que el portero debía haber resuelto mejor esa jugada, pero insistió en la necesidad de acompañarlo y recordó otras intervenciones suyas durante el partido. Su postura, expresada en la rueda de prensa posterior al empate, coincide con el mensaje de Quagliata: asumir el fallo sin dejar solo al futbolista.
Un vestuario que necesita hechos además de palabras
El Deportivo acumula cinco jornadas sin ganar y suma 11 puntos después de nueve partidos en su regreso a Primera División. El contexto obliga a corregir errores defensivos, pero también a evitar que la presión sobre un nombre propio se convierta en otra dificultad para el grupo.
Quagliata apuntó en la conversación publicada por La Opinión que Leo sigue entrenando con normalidad y defendió que el equipo debe comportarse como una familia. Su mensaje adquiere especial relevancia en la posición de portero, donde un fallo suele resultar más visible y decisivo que en otras zonas del campo.
Con el Metropolitano como siguiente escenario, el respaldo del entrenador y de sus compañeros coloca el foco sobre lo verdaderamente importante para el Dépor: que el guardameta recupere la confianza y que el equipo mejore su rendimiento colectivo. La unión del vestuario se demuestra, sobre todo, cuando el marcador se tuerce.
