El Pontevedra no solo ha empezado bien: ha entrado en un terreno que no pisaba desde hace doce años. Las victorias ante el Real Avilés y el Arenas han colocado al equipo de Rubén Domínguez con seis puntos de seis y han convertido el arranque de la temporada en algo más que una buena racha.
El conjunto granate ganó primero en el Román Suárez Puerta (0-1) y después resolvió su exilio provisional en Baltar con un contundente 4-1. Dos escenarios distintos, dos partidos con exigencias diferentes y una misma respuesta competitiva: el Pontevedra ha sabido golpear, administrar ventajas y adaptarse sin que el cambio de campo alterase su hoja de ruta.
Un inicio inédito en Primera Federación
El dato adquiere dimensión al mirar hacia atrás. Según el repaso histórico publicado este martes por Diario de Pontevedra, es la primera vez que el club lerezano gana sus dos primeros encuentros en Primera Federación. En sus dos participaciones anteriores en la categoría —2022/23 y 2025/26— abrió el campeonato con empate.
En 2022, el primer triunfo no llegó hasta la tercera jornada. La pasada temporada apareció en la segunda, precisamente a domicilio contra la Ponferradina. Ahora el Pontevedra ha reducido todos esos plazos: comenzó ganando en Avilés y enlazó el segundo triunfo a la primera oportunidad.
La secuencia tiene además un alcance mayor que el de la actual categoría. El club no firmaba dos victorias en las dos primeras jornadas desde la temporada 2014/15, cuando militaba en Tercera División y superó al Órdenes y al Bergantiños. Han pasado doce años desde aquel comienzo.
Dos victorias construidas de manera diferente
La serie también tiene valor por cómo se produjo. En Avilés, el equipo granate tuvo que competir en un partido cerrado y sostener una ventaja mínima. En la goleada al Arenas en Baltar, en cambio, mostró pegada y variedad ofensiva: Rui Pedro, Compa, Domingo Mba y Elejalde repartieron los cuatro goles.
Eso permite evitar una lectura demasiado simple del pleno. El Pontevedra no ha ganado dos veces siguiendo el mismo guion. Ha demostrado que puede sobrevivir en un encuentro estrecho y que también tiene recursos para acelerar y castigar cuando encuentra espacios. Para una plantilla profundamente renovada, con trece caras nuevas, esa capacidad de adaptación es probablemente la mejor noticia de estas primeras jornadas.
Rubén Domínguez, de todos modos, ya se encargó de pisar el freno después del 4-1. El técnico insistió en que el equipo aún tiene “muchísimo que mejorar” y recordó que el resultado no debe ocultar los tramos en los que el rival encontró facilidades. Su mensaje después del pleno fue claro: disfrutar los puntos sin confundir septiembre con la meta.
Pasarón medirá la solidez del despegue
El siguiente examen llegará el sábado 12 de septiembre, a las 16:30, ante el Bilbao Athletic. Será además el regreso del Pontevedra a Pasarón después de disputar en Baltar su primer partido como local por el tratamiento del césped.
El pleno no concede ascensos ni garantiza inercias largas, pero sí compra algo muy valioso para un proyecto con tantas piezas nuevas: tiempo, confianza y margen para corregir desde una posición favorable. El Pontevedra ha puesto seis puntos en la mochila antes incluso de volver a casa. Ahora le toca demostrar que este despegue histórico puede convertirse en velocidad de crucero.