
El delantero ferrolano clama por mantener la portería a cero y confía en que la afición sea el duodécimo hombre en un partido que puede ser determinante para las aspiraciones del equipo en el tramo decisivo de la temporada
El vestuario, transformado tras el triunfo en Lezama
El Racing de Ferrol llega al choque del domingo contra el Real Avilés con una energía renovada tras la victoria cosechada la pasada jornada en el feudo del Bilbao Athletic. El triunfo en Lezama no fue solo tres puntos: fue oxígeno puro para un vestuario que atravesaba semanas de tensión acumulada. Pascu, uno de los referentes ofensivos del equipo ferrolano, describió en la previa un ambiente notablemente distinto al de semanas anteriores, con los jugadores mostrando mayor confianza y soltura en los entrenamientos.
La victoria rompió además una sequía goleadora que pesaba como una losa sobre el colectivo. El Racing llevaba varios partidos sin ver puerta, lo que había minado la moral de un grupo que, sin embargo, había competido con intensidad y disciplina táctica. Ese equilibrio entre solidez defensiva y eficacia arriba es ahora la hoja de ruta que el club ferrolano quiere consolidar.
Casa, afición y deuda pendiente
El partido del domingo tiene un componente emocional añadido: el Racing regresa a su estadio después de una experiencia local que dejó mal sabor de boca. Pascu fue claro al respecto —el equipo tiene ganas de resarcirse ante su afición— y apeló directamente a los seguidores, cuya fidelidad consideró un activo indiscutible. En A Malata, el Racing ha mostrado sus mejores registros de la temporada, y ese dato no es menor en un momento en que cada punto puede inclinar la balanza en la lucha por la permanencia o por escalar posiciones en la tabla de Segunda Federación.
El ariete ferrolano tampoco quiso especular con el futuro. Dos partidos seguidos en casa se presentan como una oportunidad de oro para acumular puntos de manera consecutiva, pero el discurso del vestuario es prudente: primero el domingo, luego ya se verá.
Pascu, de Pichichi a la travesía del desierto
La temporada de Pascu ha tenido dos caras bien diferenciadas. En la primera vuelta, el delantero fue uno de los jugadores más determinantes de su categoría: cinco goles que le situaron entre los máximos realizadores de la competición y que alimentaron las esperanzas del Racing. Sin embargo, la segunda mitad del curso ha sido más dura para él, coincidiendo con una racha irregular del equipo y con algunos problemas físicos que le obligaron a ausentarse de varios encuentros.
Ahora recuperado al cien por cien según sus propias palabras, Pascu se mostró sereno y sin dramatismos. Su convicción es que el trabajo sostenido termina dando sus frutos, y que el momento de demostrar todo su potencial sigue siendo ahora, en este sprint final donde los puntos valen más que nunca.
El perfil del rival: Avilés, con la necesidad como argumento
El Real Avilés no llega a Ferrol como un equipo que venga a especular. Aunque la permanencia parece encaminada para el conjunto asturiano, su situación en la tabla no le permite relajarse, y eso lo convierte en un adversario incómodo. Pascu advirtió del juego directo que caracteriza al Avilés, una propuesta que puede generar problemas si el Racing no mantiene la concentración defensiva que mostró en Lezama.
El guion ideal para el equipo ferrolano pasa por imponer su condición de local, controlar el juego directo rival y aprovechar las transiciones para hacer daño. Con la afición empujando y el estado anímico en alza, el Racing afronta este domingo un partido que puede tener mucho más recorrido del que sugiere el simple cómputo de puntos.