El fútbol mundial despide a Kevin Keegan. El club le anunció este lunes su fallecimiento a los 75 años, tras una enfermedad que arrastraba desde comienzos de 2026, en un comunicado que lo define como una de las figuras más queridas de su historia. Dos veces Balón de Oro y símbolo del Liverpool, el Hamburgo y el Newcastle, Keegan también dejó una huella, aunque breve y marcada por la mala suerte, en un país que lo vio jugar su único Mundial: España.
El único Mundial de un mito, y fue en España
Pese a sus 63 partidos e internacionalidades con Inglaterra, Keegan solo disputó una fase final de la Copa del Mundo en toda su carrera, precisamente la de España 1982, más de cuatro décadas antes de que la propia España levantara su segunda estrella en el Mundial 2026. Llegó a aquel torneo arrastrando una grave lesión de espalda que le impidió jugar en la primera ronda, y cuando por fin debutó, ante la propia selección española en Madrid, apenas pudo sumar 26 minutos totales en todo el campeonato antes de que Inglaterra quedara eliminada. Fue el capitán de un equipo que nunca llegó a verle a su mejor nivel sobre el césped español, un torneo que quedó como la gran espina clavada de su carrera internacional.
De extremo genial en Anfield a Balón de Oro en Hamburgo
Antes de aquella cita frustrada, Keegan había sido una de las grandes estrellas del fútbol europeo de los setenta. Formado en el Scunthorpe United, se convirtió en ídolo del Liverpool entre 1971 y 1977, con tres ligas inglesas, una Copa de Europa y dos Copas de la UEFA en sus vitrinas. Su salto al Hamburgo alemán en 1977 le valió sus dos Balones de Oro consecutivos, en 1978 y 1979, además de un título de Bundesliga, antes de regresar a Inglaterra para cerrar su carrera como jugador en el Southampton y el Newcastle.
El «Entertainer» de Newcastle y el adiós repentino con Inglaterra
Como entrenador, Keegan devolvió al Newcastle a la Premier League y lo llevó a rozar el título en la temporada 1995-96 con un estilo ofensivo que le ganó el cariño eterno de la hinchada de St. James’ Park. Su etapa como seleccionador inglés, sin embargo, terminó de forma abrupta: dimitió en octubre de 2000 tras una derrota ante Alemania, en el que fue además el último partido oficial disputado en el histórico estadio de Wembley antes de su reforma.
Un icono que se va con el cariño de todo el fútbol
El comunicado del Newcastle destaca el vínculo especial que Keegan mantuvo con la ciudad y su afición, heredado en parte de su padre, y adelanta que el club estudiará con calma cómo rendirle un homenaje a la altura de su legado. Su fallecimiento ha generado mensajes de todo el fútbol europeo, el mismo que semanas atrás celebraba la gran final del Mundial 2026, un reconocimiento unánime a una carrera que, pese a la mala fortuna que le persiguió en las grandes citas con Inglaterra, lo consolidó como uno de los futbolistas más influyentes de su generación.