La Real Federación Española de Fútbol ha establecido un tope de seis cesiones entre clubes nacionales a partir de la temporada 2026-27. La norma incluye una excepción clave que beneficia directamente al Deportivo: los canteranos menores de 21 años quedan fuera del cómputo.
Nueva normativa con letra pequeña
La RFEF ha decidido poner coto a la política de cesiones masivas que algunos clubes venían practicando en los últimos años. A partir del próximo curso 2026-27, ningún equipo español podrá tener más de seis futbolistas cedidos en otros conjuntos del territorio nacional.
Hasta aquí, todo parece un freno razonable a la acumulación indiscriminada de fichas. Pero como en toda normativa que se precie, el diablo está en los detalles. Y en este caso, el detalle tiene nombre y apellidos: canteranos sub-21.
El salvavidas blanquiazul
La excepción contemplada en la nueva regulación federativa supone un alivio considerable para el Deportivo de A Coruña. Los futbolistas formados en la cantera que no hayan cumplido los 21 años no computarán dentro del límite de seis cesiones establecido.
Esta cláusula permite a los clubes con estructuras de cantera potentes seguir dando salida a sus jóvenes talentos sin verse limitados por el tope general. Para el Dépor, históricamente volcado en la formación de futbolistas desde Abegondo, la medida llega como agua de mayo.
La entidad herculina podrá seguir cediendo a sus promesas sin que ello afecte a la planificación del primer equipo ni a posibles movimientos estratégicos con jugadores de mayor edad o procedentes del mercado exterior.
¿Protección o privilegio?
La decisión federativa plantea un escenario de dos velocidades. Por un lado, limita la capacidad de maniobra de aquellos clubes que utilizaban las cesiones como moneda de cambio o como forma de aparcar jugadores sin proyecto definido. Por otro, premia a quienes invierten en formación.
No es difícil imaginar que esta normativa generará debate. Los equipos con menor músculo en categorías inferiores verán reducidas sus opciones de reforzarse mediante préstamos, mientras que las entidades con canteras consolidadas mantendrán intacta su capacidad de colocar futbolistas.
Desde una perspectiva purista, la medida incentiva la apuesta por la base. Desde una óptica más cínica, podría interpretarse como una ventaja competitiva para los grandes históricos con infraestructuras de formación asentadas.
El Dépor, en posición ventajosa
Sea como fuere, el Deportivo sale beneficiado de esta nueva regulación. La cantera de Abegondo ha sido tradicionalmente una de las señas de identidad del club coruñés, y esta excepción le permite mantener viva esa filosofía sin cortapisas administrativas.
En un momento en el que la planificación deportiva pasa por equilibrar la competitividad inmediata con la proyección a medio plazo, poder seguir cediendo jóvenes talentos sin restricciones supone una herramienta de gestión fundamental.
La normativa entrará en vigor con la temporada 2026-27, lo que da margen a los clubes para adaptar sus estrategias de mercado y planificación de plantillas. Para el Dépor, sin embargo, apenas habrá que modificar nada: su modelo ya encaja con la nueva realidad federativa.
Un guiño a la formación
Más allá del impacto concreto en el Deportivo, la medida de la RFEF envía un mensaje claro: la formación de futbolistas debe seguir siendo prioritaria en el fútbol español. Limitar las cesiones generales pero exceptuar a los canteranos jóvenes es una forma de incentivar la inversión en academias y estructuras de base.
Queda por ver cómo se aplicará la norma en la práctica y si realmente cumplirá su objetivo de ordenar el mercado de cesiones o si, por el contrario, abrirá nuevas vías de interpretación creativa. Lo que está claro es que el Dépor, con su tradición formativa, tiene poco que temer y mucho que ganar.