
La gloria se decide en el alambre: la Real Sociedad levanta la Copa tras un duelo épico ante el Atlético de Madrid
La Real Sociedad se proclamó campeona de la Copa del Rey tras imponerse al Atlético de Madrid en una final agónica que se resolvió en la tanda de penaltis (4-3) después de un empate a dos goles tras 120 minutos de máxima tensión.
Un intercambio de golpes que mantuvo el pulso hasta el final
La final arrancó con un golpe tempranero del conjunto donostiarra, que se adelantó en los primeros compases gracias a un cabezazo de Ander Barrenetxea. El Atlético reaccionó rápido y equilibró el choque con el tanto de Ademola Lookman, mostrando esa versión competitiva que caracteriza a los equipos dirigidos por Diego Simeone.
Antes del descanso, la Real volvió a golpear desde el punto de penalti, con Mikel Oyarzabal asumiendo galones y colocando el 1-2. El partido entraba en ese terreno donde cada error pesa como una losa.
Julián Alvarez fuerza la prórroga y enciende la final
En la segunda mitad, el Atlético apretó con más corazón que cabeza, pero encontró premio en el tramo final. Julián Álvarez apareció en el área para empatar el encuentro y mandar la final a la prórroga, desatando la locura entre los rojiblancos.
El tiempo extra fue un auténtico ejercicio de resistencia. Ambos equipos tuvieron ocasiones claras, pero el miedo a fallar empezó a pesar más que el hambre de ganar. Entre palos, paradas y piernas cansadas, el marcador no se movió.
La tanda de penaltis, territorio de nervios y héroes
Desde los once metros, la final se convirtió en una ruleta rusa. Fallos de peso en ambos lados —incluidos lanzamientos errados por Julián Álvarez y Sørloth— mantuvieron la incertidumbre hasta el último suspiro.
La Real Sociedad mostró mayor temple en el momento decisivo. Pablo Marín fue el encargado de ejecutar el penalti definitivo, desatando la euforia txuri-urdin y certificando un título que refuerza el proyecto del equipo dirigido por Pellegrino Matarazzo.
Un título que impulsa a la Real y deja tocado al Atlético
Este triunfo supone un espaldarazo para la Real Sociedad, que consolida su crecimiento competitivo y vuelve a saborear la gloria en una de las competiciones más exigentes del fútbol español.
Para el Atlético, la derrota deja heridas abiertas. El equipo colchonero, que tuvo el partido en su mano en varios momentos, vuelve a quedarse a las puertas de un título y deberá recomponerse rápidamente pensando en sus objetivos ligueros.