La capitana azulgrana apareció cuando más quemaba el partido y firmó el tanto que abrió el camino hacia un nuevo título
El FC Barcelona ya está donde quería estar: en la final de la Supercopa de España femenina Iberdrola. Lo logró tras una semifinal de alto voltaje ante un correoso Athletic Club, resuelta a base de oficio, paciencia… y liderazgo. Ahí emergió Irene Paredes, capitana general y autora de un gol que valió oro.
Una semifinal de cuchillo entre los dientes
El choque fue todo lo que se esperaba de una eliminatoria a vida o muerte. El Athletic, fiel a su ADN, apretó desde el primer minuto y obligó al Barça a remangarse. El marcador no reflejaba la tensión del césped, pero cada disputa era una batalla. En ese contexto, el conjunto azulgrana supo resistir, leer los tempos y no perder la fe.
Balón parado, territorio Paredes
Cuando el partido pedía temple, apareció la jerarquía. Tras una acción a balón parado, una de las armas mejor afinadas del Barça, el rechace cayó donde suelen caer los goles importantes: en los pies de Irene Paredes. La central no perdonó y desató la celebración. No fue solo un tanto; fue un mensaje. En las grandes citas, la capitana siempre comparece.
El valor del grupo por encima del foco
Más allá del gol, el triunfo dejó una sensación clara: este Barça sabe sufrir. Supo aguantar el empuje rival, confiar en su plan y esperar su momento. Una victoria de equipo, de las que fortalecen vestuarios y alimentan convicciones de cara a lo que viene.
Clásico en la final: el reto definitivo
El último escalón será ante el Real Madrid, en un clásico con aroma a gran final. Dos proyectos en crecimiento, dos estilos y un título en juego. El Barça llega con la confianza intacta; el Madrid, con argumentos de sobra. Promesa de partido grande, de los que se deciden en los detalles… y donde el carácter, como el de Irene Paredes, suele marcar la diferencia.