Antonio Hidalgo salió de Anoeta con una sensación difícil de digerir: su Deportivo había sido capaz de poner contra las cuerdas a la Real Sociedad después de verse tres goles abajo, pero regresaba a A Coruña sin puntos. El entrenador blanquiazul reivindicó la personalidad de sus jugadores y, al mismo tiempo, apuntó a los errores defensivos que volvieron a castigarles en Primera División.
La reacción no tapa los goles encajados
El técnico consideró que el Dépor mereció, al menos, el empate por su respuesta tras el 3-0. Destacó que su equipo consiguió instalarse en campo contrario durante el arranque, antes de que los goles locales modificasen por completo el escenario. La reacción llegó en la segunda mitad, con Mario Soriano y Yeremay devolviendo la emoción al encuentro.
Hidalgo puso el acento en una contradicción que empieza a preocupar: el equipo encuentra recursos ofensivos para competir, pero cada desajuste atrás se paga demasiado caro. Admitió que resulta muy difícil puntuar cuando no se logra mantener la portería a cero y reclamó más contundencia en las acciones que acaban en gol rival.
La acción de Luismi Cruz y la roja a Amatucci
La comparecencia dejó también un capítulo arbitral. Hidalgo entendió que en la acción sobre Luismi Cruz, previa al contragolpe que acabó en el tercer tanto realista, hubo un empujón y contacto suficientes para señalar falta. A su juicio, el Deportivo pasó de una posible infracción a favor en el área contraria a encajar una transición decisiva.
Tampoco compartió la expulsión de Lorenzo Amatucci en el tramo final. El técnico sostuvo que Mikel Oyarzabal buscó la trayectoria del centrocampista en esa jugada y expresó su desacuerdo con la interpretación arbitral.
El orgullo por Yeremay y el efecto de los cambios
Más allá del marcador, Hidalgo elogió el atrevimiento de Yeremay, autor de su primer gol en Primera División, y la aportación de quienes entraron desde el banquillo. Los ajustes de posiciones permitieron al Deportivo ganar presencia en campo rival y encontrar nuevas vías para atacar a una Real Sociedad que acabó defendiendo su ventaja con sufrimiento.
La actuación de Álex Remiro fue, para el entrenador coruñés, un factor decisivo. El portero local sostuvo a los suyos cuando el Dépor más apretaba. Esa resistencia dejó sin premio una remontada que estuvo muy cerca de completarse.
Hidalgo se quedó con la fortaleza competitiva de sus futbolistas, pero no escondió la exigencia del campeonato: en Primera no basta con reaccionar cuando el marcador ya es adverso. El próximo reto pasa por mantener esa ambición sin conceder las facilidades que hicieron tan cuesta arriba la tarde en Anoeta.
El análisis llega después de la derrota por 3-2 del Deportivo ante la Real Sociedad, un partido en el que los blanquiazules rozaron el empate pese a llegar a estar tres goles por debajo.
Contenido elaborado con asistencia de inteligencia artificial dentro del proceso editorial automatizado de Minuto Noventa.