Claudio Giráldez no buscó excusas después del 3-0 del Rayo Vallecano al Celta. El entrenador celeste compareció ante los micrófonos de DAZN y asumió personalmente los errores de un partido que, según su análisis, se les escapó tanto por la organización defensiva como por la falta de precisión cuando consiguieron llegar al área rival. El técnico cuestionó el plan inicial, las sustituciones y la comunicación con sus futbolistas. También explicó las circunstancias de la salida de Hugo González, reemplazado antes del descanso tras sufrir molestias musculares.
Giráldez pone el foco en su propio planteamiento
«La responsabilidad es mía». La autocrítica del entrenador fue más allá de atribuir la derrota a una mala tarde de sus jugadores. Giráldez reconoció, en su valoración posterior al partido para DAZN, que el cuerpo técnico no consiguió preparar adecuadamente la respuesta a los recursos ofensivos del Rayo. Su adversario podía reunir varios futbolistas por dentro y disponer de corredores especialmente rápidos, con Jorge de Frutos y Álvaro García como amenazas reconocibles.
El problema, a juicio del técnico, no fue encontrarse con algo inesperado. El Celta sabía cómo podía atacar el Rayo, pero no evitó que lo hiciera. Giráldez admitió que la elección de titulares, los cambios efectuados durante el partido y los mensajes transmitidos a los futbolistas no habían producido el comportamiento que pretendía. Es un diagnóstico amplio: no señaló un error aislado o una acción individual, sino la incapacidad del equipo para responder a un escenario que había preparado.
La valoración contrasta con lo que había defendido en la previa del desplazamiento a Vallecas. Entonces insistió en no refugiarse atrás y en buscar un Celta que atacara con personalidad. El sábado, sin embargo, los vigueses quedaron demasiado separados entre líneas y concedieron al Rayo situaciones para correr, precisamente uno de sus mayores peligros.
El Celta tuvo llegadas, pero dejó correr al Rayo
Giráldez distinguió entre dos problemas. En defensa, el Celta perdió el equilibrio que había exhibido durante buena parte de la temporada. El equipo se estiró demasiado, permitió transiciones con espacios y no consiguió frenar las carreras de un adversario que aprovechó con contundencia sus oportunidades. Jorge de Frutos marcó dos goles y Unai López cerró el 3-0, en un encuentro que también dejó varias intervenciones importantes de Radu.
En ataque, el entrenador vio oportunidades desperdiciadas incluso cuando sus jugadores llegaron a disponer de superioridad numérica cerca de la portería. Mencionó especialmente la ocasión de Hugo Álvarez para adelantarse antes del primer gol rayista y varias llegadas de la segunda mitad, anteriores al 2-0, que no acabaron siquiera con un disparo. Para Giráldez, ese contraste entre lo que el Celta pudo construir y lo que realmente finalizó fue determinante.
Su lectura no consistió en negar la superioridad del rival. Reconoció que el Rayo había sido mejor y destacó su enorme eficacia. Los de Beñat San José explotaron sus transiciones; el Celta, en cambio, no supo convertir en ocasiones claras buena parte de los ataques que alcanzaron el último tercio. La diferencia de pegada explica el resultado, pero el entrenador también asumió las deficiencias que permitieron al Rayo generar esas ventajas.
Hugo González pidió salir, pero llevaba tiempo con molestias
La comparecencia también sirvió para aclarar qué ocurrió con Hugo González, sustituido por Pablo Durán antes del descanso. Giráldez confirmó que el futbolista sí solicitó el cambio, pero consideró que lo hizo cuando ya llevaba demasiado tiempo jugando incómodo. El cuerpo técnico había percibido que no estaba compitiendo al ritmo habitual, por lo que el entrenador entiende que la comunicación de esas molestias tendría que haberse producido antes.
Giráldez explicó que el futbolista tenía molestias en el aductor que le impedían moverse con normalidad, según la información de su entrevista con DAZN recogida también por distintos medios. Lo que está confirmado es la existencia de esas molestias y la sustitución; no se ha comunicado un diagnóstico médico definitivo ni un plazo de recuperación. El entrenador expresó su deseo de que no se trate de un problema importante. Por ahora sería prematuro atribuirle una lesión de gravedad concreta.
La situación resulta relevante porque el Celta ya afrontaba el partido con varias bajas. Pero conviene distinguir el reproche sobre la demora al pedir el cambio de la valoración global del partido: el técnico se situó a sí mismo como principal responsable de una derrota que atribuyó a fallos colectivos y de planteamiento, no a la salida de Hugo González.
Una derrota que obliga a revisar el equilibrio
El 3-0 de Vallecas, analizado en la crónica de M90, corta una racha de siete jornadas de Liga sin perder. La derrota también rompe con uno de los argumentos más sólidos del equipo: había recibido siete goles en las diez primeras fechas y encajó tres más en una sola tarde. No se trata de que la propuesta de Giráldez haya perdido validez en un partido, pero sí de una advertencia sobre la necesidad de sostener un buen reparto de espacios y reaccionar cuando el rival fuerza situaciones de transición.
Las palabras del entrenador dejan una línea de trabajo clara para los próximos compromisos: mejorar la coordinación defensiva, impedir que el equipo se parta y transformar las llegadas en remates. La autocrítica es explícita, pero su utilidad se medirá en la respuesta del Celta, tanto en la próxima cita europea como en su regreso a la Liga.
