Mucho antes de convertirse en el entrenador del Celta, Claudio Giráldez tomó una decisión poco habitual para cualquier joven futbolista: marcharse de las canteras del Real Madrid y del Atlético de Madrid aunque tenía contrato. No fue por falta de ambición. Según explicó en el pódcast Offsiders, sentía que la rutina no le hacía feliz y prefirió cambiar de camino.
La decisión que pocos tomarían en Madrid
«Me fui de la cantera del Real Madrid y me fui de la cantera del Atlético teniendo contrato», recordó el técnico celeste durante la entrevista, recogida este jueves por Mundo Deportivo. Su explicación fue personal: «Veía que no era feliz en el día a día».
Visto con perspectiva, Giráldez no presenta esas salidas como un modelo que deba seguirse, sino como parte de su aprendizaje. Reconoce que, cuando era futbolista, tenía demasiada urgencia por progresar y por compararse con compañeros de generación. «No tomé muy buenas decisiones», admitió al repasar aquellos movimientos.
De buscar patrocinios en Porriño a dirigir al Celta
El recorrido del actual entrenador de Primera División tampoco se limitó al terreno de juego o a la pizarra. En Porriño participó en tareas que suelen permanecer invisibles: buscar recursos económicos y patrocinios, organizar cuadrantes y hasta intervenir en el diseño de la ropa del equipo.
También tuvo que afrontar conversaciones complicadas con familias de futbolistas. Esa experiencia ayuda a entender su mirada actual sobre la gestión humana. Giráldez explicó que parte de lo que hace en el banquillo procede tanto de lo que aprendió de sus entrenadores como de las prácticas que no quiso repetir.
Su manera de entender al futbolista actual
El preparador considera que los jugadores de hoy prestan más atención al descanso, la alimentación y los detalles físicos que pueden marcar diferencias pequeñas pero relevantes en la élite. Aunque las distracciones tecnológicas han crecido, cree que también lo ha hecho la conciencia profesional de los futbolistas.
La reflexión conecta con otro episodio que ya abordamos en M90: la apuesta de Giráldez por Fer López y Javi Rodríguez cuando su evolución física generaba dudas. En ambos relatos aparece la misma idea: conocer al jugador más allá del rendimiento inmediato.
Los recuerdos que conserva del banquillo celeste
Entre los momentos que más lo marcaron como entrenador del Celta, Giráldez citó su primera victoria en Sevilla, en el Sánchez-Pizjuán, y la sensación de ver a su equipo desarrollar las primeras posesiones con su propuesta de juego. También recordó las victorias frente al Real Madrid en el Bernabéu y al Olympique de Lyon, esta última ligada al pase a cuartos de la Europa League.
La trayectoria que describe tiene poco de línea recta: decisiones apresuradas como jugador, trabajo cotidiano en categorías inferiores y una progresión posterior como técnico. Una carrera en la que, según su propia explicación, la satisfacción con el trabajo diario terminó pesando más que el prestigio de un escudo.
El relato completa una semana en la que Giráldez también explicó que rechazó intereses porque quiere continuar en el Celta, antes de afrontar el tramo de nueve partidos en 29 días.
Declaraciones procedentes del pódcast Offsiders y recogidas por Mundo Deportivo el 8 de octubre de 2026. Fotografía de archivo: Claudio Giráldez, entrenador del Celta.
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