El Deportivo empieza a ver cómo varias capas de su cantera se pisan los talones. El Fabril está compitiendo con personalidad en Primera Federación y, justo por detrás, una nueva remesa de juveniles ya empieza a asomarse al primer equipo.
La fotografía actual invita al optimismo. El filial suma ocho puntos en cinco jornadas, solo ha perdido un partido y viene de derrotar al Real Unión en Riazor. Todo ello mientras convive con lesiones, movimientos constantes entre equipos y futbolistas que alternan entrenamientos y convocatorias con estructuras superiores.
Un Fabril que ya no solo forma: también compite
La base del equipo de Manuel Pablo tiene nombres que ya están dejando huella en la categoría. Samu Fernández, Guerrero, Álvaro Fraga, Álvaro Mardones, Rubén López o Kevin Sánchez forman parte de un bloque joven que ha asumido el salto a Primera Federación sin complejos.
Los últimos partidos han dejado señales claras. Rubén López marcó ante el Cacereño, Guerrero vio puerta en Lezama y Fraga y Mardones resolvieron el duelo ante el Real Unión. Kevin, por su parte, dio un paso más: fue titular con el primer equipo en Penafiel y firmó los dos goles del empate.
Ese rendimiento explica por qué el Fabril no está actuando únicamente como equipo de formación. También está compitiendo. El arranque tras cinco jornadas mejora incluso al del Deportivo del ascenso en 2023/24, aunque los objetivos de ambos equipos sean muy diferentes.
Y todavía faltan piezas importantes
El crecimiento del filial tiene todavía más valor por las bajas acumuladas. Ante el Real Unión no pudieron estar disponibles Noé Carrillo, Dipanda, Damián Canedo, Manu Ferreiro y Dani Estévez, entre otros lesionados.
Noé y Dipanda son dos de los futbolistas con mayor margen de crecimiento dentro de la estructura y todavía no han podido tener continuidad en este inicio de curso. Su regreso ampliará las opciones de Manuel Pablo y elevará todavía más la competencia interna.
El propio técnico ha insistido en que quiere un equipo protagonista, capaz de tener el balón y de poner a sus atacantes en situaciones para decidir. Esa idea encaja con una plantilla construida para desarrollar futbolistas sin renunciar a competir cada fin de semana.
La siguiente oleada ya está llegando
Por debajo del Fabril aparece otra generación que empieza a acelerar etapas. Mauro Valeiro, Frank Iglesias y Leandro Altieri debutaron con el primer equipo en el amistoso ante el Penafiel. Los tres son todavía juveniles.
Mauro, internacional en categorías inferiores de España, ya había trabajado con el Fabril durante la pretemporada y ahora alterna cada vez más contextos de mayor exigencia. Frank y Leandro también dieron un salto simbólico importante al vestir por primera vez la camiseta del primer equipo.
Guille Pastoriza y Xabi Campos forman parte igualmente de esa zona de transición entre Juvenil y Fabril. Ambos aparecen ya integrados en la dinámica del filial y representan bien un modelo en el que las fronteras entre categorías se vuelven cada vez más estrechas.
En M90 ya contamos cómo Mauro, Frank y Leandro vivieron desde dentro su estreno con el Dépor, una escena que resume bastante bien el momento de la cantera blanquiazul.
La cantera empieza a enseñar los frutos
El trabajo de formación no se mide en semanas. Requiere años, paciencia y una estructura capaz de acompañar a los jugadores sin acelerar procesos por necesidad.
El Deportivo empieza ahora a recoger parte de ese recorrido. El ascenso del Fabril, su buen arranque en Primera Federación y la aparición de juveniles en el primer equipo dibujan una cadena cada vez más conectada.
Kevin ya ha marcado con los mayores. Mauro, Frank y Leandro ya han debutado. Fraga, Mardones, Rubén y Guerrero responden en Primera Federación. Y por detrás siguen apareciendo nombres que empujan.
No todos llegarán al primer equipo y no todos lo harán al mismo ritmo. Pero la sensación es clara: Abegondo vuelve a tener una generación con volumen, competencia y caminos reales hacia arriba.
El futuro, al menos por ahora, promete.