Mauro Valeiro, Frank Iglesias y Leandro Altieri ya no solo han entrenado con el primer equipo: los tres juveniles han podido contar cómo vivieron desde dentro su estreno con el Deportivo ante el Penafiel.
Hace apenas unos días eran tres canteranos llamando a la puerta. Ahora ya saben lo que pesa esa puerta cuando se abre. Mauro Valeiro, Frank Iglesias y Leandro Altieri debutaron con el primer equipo del Deportivo en el amistoso ante el Penafiel y han puesto palabras a una experiencia que mezcla vértigo, orgullo y una idea muy repetida en Abegondo: aprovechar cada minuto.
M90 ya contó cómo los tres habían dado el salto del Juvenil al entrenamiento con Antonio Hidalgo. El siguiente paso llegó en Portugal, en el 2-2 ante el Penafiel, donde Frank salió de inicio y Mauro y Leandro entraron en la segunda mitad.
Frank, titular sin esperarlo
Frank Iglesias recibió la oportunidad de golpe. El centrocampista juvenil fue titular y después reconoció que no esperaba aparecer de inicio. Su resumen cabe en pocas palabras: «Fue un sueño». También admitió los nervios de los primeros minutos, hasta que compañeros y cuerpo técnico le ayudaron a asentarse.
El salto de ritmo fue una de las sensaciones comunes. Pasar de la División de Honor juvenil al primer equipo no es solo cambiar de compañeros: cambia la velocidad de ejecución, el contacto y el tiempo disponible para decidir.
Mauro sigue quemando etapas
Mauro Valeiro ya había empezado a convivir con el fútbol sénior a través del Fabril y volvió a añadir una casilla a su progresión. Entró en la segunda parte y resumió la experiencia con una frase que explica bien el momento: «Cada minuto que pasas aquí es un privilegio».
El centrocampista, internacional en categorías inferiores de España, está recorriendo el puente entre Juvenil, Fabril y primer equipo a una velocidad poco habitual. La clave ahora será que los focos no alteren el proceso: competir, sumar minutos y seguir ganándose cada escalón.
Leandro: del «shock» al césped
Leandro Altieri confesó que al conocer la convocatoria se quedó «en shock». Después llegó el partido, la grada, los nervios y la adaptación. El extremo entró en la recta final y comprobó de primera mano la intensidad que exige el fútbol profesional.
El amistoso no repartía puntos, pero sí dejó una fotografía con mucho significado para Abegondo. Tres jugadores formados durante años en la casa compartieron vestuario con el primer equipo y dejaron de imaginar cómo sería ese momento. Ya lo conocen.
Y, por debajo, la cantera sigue empujando. Entre el crecimiento del Fabril y la actividad de los juveniles, el Deportivo está consiguiendo que la palabra «oportunidad» no sea solo un eslogan. Para Valeiro, Iglesias y Altieri ya tiene minutos concretos.