El entrenador del Dépor ABANCA valora la evolución del equipo con balón y sin él, pero mantiene el listón alto tras el empate ante el Espanyol en Riazor.
El 1-1 ante el Espanyol dejó una sensación doble en el Deportivo ABANCA. El equipo volvió a sumar y sostuvo durante muchos minutos el control del partido, pero la superioridad numérica de la segunda parte no terminó de convertirse en una victoria. Alberto Rodríguez se quedó precisamente ahí: satisfecho con la evolución, incómodo con el premio.
M90 ya contó cómo Millene rescató el empate ante un Espanyol con diez. Un día después, el técnico puso el foco menos en el marcador y más en la forma en la que su equipo está empezando a interpretar los partidos.
Más control con balón
Rodríguez considera que el Dépor ABANCA ha dado un paso hacia delante con pelota. Ya había percibido esa mejora en Granada y volvió a verla en Riazor: circulación más paciente, mejor elección de alturas y capacidad para llevar el juego hacia las zonas que interesaban.
El entrenador también subrayó las vigilancias defensivas. El Espanyol encontró pocas vías para correr y el Deportivo fue capaz de instalarse durante fases largas en campo contrario sin quedar excesivamente expuesto a la transición.
El problema: atacar a diez detrás del balón
La expulsión visitante modificó el guion. Tener una jugadora más no garantiza encontrar espacios cuando el rival se repliega, y Rodríguez lo resumió de manera muy clara: «Atacar bloques bajos es muy difícil».
Ahí estuvo la asignatura pendiente. El Dépor tuvo situaciones para hacer el segundo —una llegada de Lucía Pardo, un remate de Espe y varias conducciones de Michi hacia dentro—, pero faltó ese último pase atrás, esa pausa o ese toque que convierte dominio en ocasión limpia.
Crecer sin esconder la frustración
El técnico cerró su lectura con una mezcla bastante futbolera: satisfecho por el trabajo y fastidiado por el resultado. No es contradictorio. Para un equipo que todavía está construyendo automatismos, detectar mejoras sin regalar la exigencia puede ser tan importante como el propio punto.
La semana deja además otro impulso para el proyecto femenino del club: Marisa García y Ainoa Gómez regresan como campeonas del mundo sub-20. El siguiente reto será convertir esa sensación de crecimiento en una secuencia más estable de resultados.