Gabri Veiga está firmando un comienzo de temporada que vuelve a colocar su nombre en el debate sobre la selección española. El centrocampista de O Porriño, formado en la cantera del Celta, acumula siete goles y cinco asistencias en quince partidos oficiales con el FC Porto en la temporada 2026-27. Son doce participaciones directas en goles para un futbolista cuya principal virtud no es la de actuar como delantero, sino la de llegar desde la segunda línea y dar continuidad al juego ofensivo.
La dimensión de sus cifras se aprecia al separar las competiciones. En la liga portuguesa suma cinco tantos y cuatro asistencias en diez encuentros; en la Champions League, dos goles y una asistencia en cuatro partidos. La decimoquinta aparición corresponde a la Supercopa, sin participación de gol. El balance figura en las estadísticas de Opta Analyst.
Un centrocampista que está decidiendo partidos
La última muestra llegó el miércoles 4 de noviembre en el Estádio do Dragão. El Oporto derrotó al Nápoles por 4-1 en la Champions y el ex del Celta intervino en dos de los goles: marcó y dio una asistencia. Venía, además, de participar con otro tanto y otro pase de gol en la victoria por 4-0 frente al Estoril.
Es una secuencia que refuerza su candidatura desde dos perfiles complementarios: produce cerca del área y aparece en partidos de gran exposición. Su capacidad para recibir entre líneas, pisar el área rival y llegar al remate le permite sumar cifras de delantero sin abandonar las obligaciones del centro del campo. No se trata únicamente de una racha rematadora; también está generando ocasiones para sus compañeros.
De A Madroa a la élite europea
Para los aficionados del Celta, los números tienen un significado especial. Veiga creció en la estructura celeste y explotó en el primer equipo durante la temporada 2022-23, cuando anotó once goles y repartió cuatro asistencias en LaLiga. Aquella irrupción lo convirtió en una de las grandes promesas del fútbol español.
En agosto de 2023 salió del Celta rumbo al Al-Ahli saudí, una decisión que cambió el escenario competitivo en el que se estaba formando. Su posterior llegada al Oporto, en junio de 2025, lo devolvió al fútbol europeo y a un escaparate de máxima exigencia. Firmó hasta 2030, como comunicó el club portugués.
Después de una primera campaña de adaptación, esta temporada está mostrando una versión más influyente en los metros decisivos. El balance ofensivo actual también supera ampliamente el ritmo anotador que había mantenido durante buena parte de su etapa anterior en Portugal.
¿Hay argumentos para una convocatoria con España?
Los hay, pero una gran estadística no garantiza una llamada. La selección absoluta dispone de una competencia extraordinaria en el centro del campo, y el seleccionador debe valorar el nivel individual, el encaje táctico, las necesidades de cada lista y el estado de los demás candidatos.
Lo que no admite demasiada discusión es que Veiga está aportando argumentos medibles: doce acciones de gol en quince partidos y rendimiento ofensivo tanto en liga como en Champions. Además, su pasado en las categorías inferiores de España hace que no sea un futbolista desconocido para la estructura de la Federación.
En el Celta conocen bien esa combinación de llegada, personalidad y capacidad para decidir. Ahora, con 24 años, el canterano de A Madroa vuelve a demostrar en el Oporto por qué fue una de las irrupciones más llamativas del fútbol gallego reciente. La decisión sobre una convocatoria corresponde a la selección; poner su nombre sobre la mesa es una consecuencia lógica de su rendimiento.
