El conjunto verdiblanco levantó un partido envenenado ante el Valencia (2-1) con temple, resistencia y un final eléctrico en La Cartuja, donde Pablo Fornals apareció cuando más pesaban las piernas
El Real Betis se quedó con tres puntos de oro en un duelo áspero, tenso y de largos silencios. El Valencia golpeó primero y sostuvo el pulso durante muchos minutos, pero el Betis resistió, corrigió a tiempo y encontró premio en el tramo final gracias a Pablo Fornals, autor del gol que desató La Cartuja y catapultó a los de Pellegrini hasta la quinta posición.
El Valencia entra mejor y castiga a la primera
El arranque fue visitante. El Valencia salió con decisión, cargando el área y aprovechando la movilidad de sus hombres de arriba. Tras un aviso serio desde el punto de penalti que sostuvo Álvaro Valles, el premio llegó pronto: Luis Rioja culminó una acción bien hilada con un zurdazo seco que sorprendió a la zaga verdiblanca. El 0-1 reflejaba lo que pasaba sobre el césped.
El Betis responde desde los once metros
Lejos de descomponerse, el Betis buscó ordenarse y encontró una tabla de salvación inmediata. Un penalti permitió a Chimy Ávila igualar el marcador con un disparo directo y sin concesiones. El 1-1 calmó el ambiente y llevó el partido a un terreno más táctico, con menos brillo y más fricción.
Segunda parte espesa y de paciencia
Tras el descanso, el choque se cerró todavía más. El Valencia defendió con disciplina y buscó transiciones rápidas; el Betis tuvo más balón, pero le costó encontrar profundidad. Hubo intentos aislados, disparos lejanos y mucha disputa en el centro del campo. El reloj avanzaba y el empate parecía un desenlace plausible.
Fornals aparece y La Cartuja estalla
Cuando el partido se encaminaba al reparto de puntos, surgió el jugador que entiende los tiempos. Pablo Fornals, recién ingresado tras el descanso, aprovechó un balón suelto en el área para firmar el 2-1 a falta de dos minutos para el final. Un gol de instinto y fe que inclinó definitivamente la balanza.
Tres puntos que pesan en la tabla
El Betis supo sufrir, sobrevivir a sus dudas y golpear en el momento exacto. La victoria le permite escalar posiciones y reforzar su candidatura europea. El Valencia, competitivo y serio, se marchó de vacío tras rozar el premio durante muchos minutos.
La noche fue verdiblanca. Y tuvo nombre propio.