El Lugo ganó al Logroñés (3-1) de dos maneras. Durante buena parte de la primera mitad mandó con el balón, presionó arriba y encontró a un Chiqui desatado. Después del gol visitante y de la expulsión de Álex Costa, tuvo que demostrar que también sabe sostener una ventaja. Este es el uno por uno del líder, con una valoración de cada futbolista que participó en el encuentro.
El once titular
Marc Martínez — 6. Un error y una respuesta. Intervino ante un lanzamiento de falta y evitó que el Logroñés encontrase antes el gol. Sin embargo, en el tanto de Anai despejó una falta lejana al centro del área y facilitó el remate rival. Un lunar importante en una noche en la que el Lugo acabó sin sufrir grandes ocasiones en el segundo tiempo.
Rufo — 7. Más que un lateral de contención. El Lugo necesitó defenderse con inteligencia tras quedarse diez contra diez y el argentino cumplió en ese tramo. No renunció por completo al ataque: cerca del final tuvo una ocasión para el cuarto tanto, repelida por Fermín.
Kike Hermoso — 6. Trabajo condicionado. Vio una tarjeta amarilla en la primera parte y fue sustituido en el descanso. Formó parte de una defensa que sostuvo el dominio inicial del Lugo, aunque la falta que acabó en el gol visitante recordó que el equipo no podía relajarse. No tuvo ocasión de intervenir en la resistencia posterior.
Pol Moreno — 7. Firmeza cuando tocó bajar el ritmo. La segunda parte pedía concentración, ayudas y orden más que brillo en la salida. El central participó en un ejercicio colectivo que dejó al Logroñés con mucha pelota y pocas situaciones claras de remate. Vio amarilla, pero mantuvo el tipo.
Pere Haro — 6. De una primera parte favorable a un partido incómodo. El Lugo atacó con decisión mientras tuvo superioridad y el lateral formó parte de esa estructura. La salida riojana tras el descanso obligó a ajustar el costado. Dejó el campo en el minuto 59, cuando Borja Fernández buscó piernas y soluciones nuevas.
Pablo Parrilla — 7. El trabajo que permite que otros aparezcan. La presión alta del Lugo y la capacidad para discutir la posesión al Logroñés necesitaron sostén en el centro. Parrilla ayudó a que el equipo no quedase partido y continuó trabajando cuando la segunda mitad exigió menos riesgo. Fue sustituido en el minuto 80.
Alberto Ulloa — 8. El conductor. Su influencia fue particularmente visible en la mejor fase local. Dio sentido a las posesiones, encontró apoyos interiores y permitió acelerar hacia zonas de peligro sin que cada ataque fuese una carrera. Una pieza fundamental para que el 2-0 no se explicase únicamente por las individualidades.
Arturo Palma — 9. Dos intervenciones que valen una victoria. Puso el centro desde la derecha que acabó en el 1-0 de Chiqui. En una segunda parte mucho más disputada, volvió a aparecer por ese costado, encaró a Camacho y provocó el penalti que transformó Godoy. El mexicano fue decisivo en las dos fases del encuentro.
Chiqui — 9. El dueño del primer tiempo. Abrió el marcador llegando al segundo palo y amplió la ventaja con una conducción desde la derecha hacia dentro y un disparo raso ajustado. Además, el pase que lanzó a Álex Costa precedió la expulsión de Manu Pedre. Dos goles y una intervención clave en la superioridad inicial. Salió en el minuto 70 después de haber marcado la diferencia.
Mo Dauda — 7. Amenaza sin premio. Empezó activo, probó fortuna con un disparo cercano al poste y obligó a Fermín a una intervención de mérito cuando el Lugo buscaba el segundo. Su movilidad por detrás de Costa ayudó a que la defensa riojana no tuviera referencias cómodas. Fue reemplazado en el minuto 59.
Álex Costa — 4. De provocar una roja a dejar a su equipo sin delantero. Su carrera al espacio forzó la acción de Manu Pedre que terminó con la expulsión del defensa visitante. Hasta entonces cumplía la función de referencia arriba y ofrecía apoyos para los extremos. Pero un empujón a Adrián en el descuento de la primera mitad le costó la roja directa y complicó un encuentro que parecía encarrilado. Su nota cae por una acción evitable.
Los futbolistas que salieron desde el banquillo
Hugo Pascual — 6. Entrar en el momento más delicado. Sustituyó a Kike Hermoso tras el descanso, con el marcador 2-1 y la igualdad numérica recién restablecida. Su aportación debe leerse dentro del cambio colectivo: el Lugo recuperó estabilidad defensiva y limitó las ocasiones de los visitantes.
Simón Luca — 6. Refuerzo para cerrar espacios. Entró por Pere Haro en el 59. En ese tramo, los locales priorizaban que el Logroñés no pudiera convertir su dominio territorial en remates claros. Su participación coincidió con un equipo más ordenado y menos expuesto.
Alan Godoy — 8. El gol de la tranquilidad. Saltó al campo en el 59 y, diez minutos después, asumió la responsabilidad del penalti provocado por Arturo Palma. Convirtió el 3-1 cuando el partido todavía tenía margen para complicarse. Su impacto desde el banquillo volvió a ser directo en el resultado.
Tornike Morchiladze — 6. Energía para la recta final. Sustituyó a Chiqui en el minuto 70. No se le puede pedir el mismo protagonismo ofensivo que al autor del doblete: entró cuando el Lugo necesitaba mantener la concentración, administrar la ventaja y no conceder transiciones.
Kevin Presa — 6. Minutos para asegurar el centro. Relevó a Parrilla en el 80. Su cometido fue ayudar a preservar el equilibrio en un tramo en el que el Logroñés perseguía un gol que no llegaría. Actuación corta, sin intervenciones individuales determinantes documentadas.
El banquillo: Borja Fernández — 8
El técnico eligió una propuesta ambiciosa, con Álex Costa como referencia, Mo Dauda entre líneas y libertad para que Chiqui atacase los espacios. El plan desbordó inicialmente al Logroñés. Después tuvo que gestionar el error en el gol encajado y la expulsión de su delantero. Los cambios contribuyeron a recuperar control y Godoy, uno de los sustitutos, firmó el penalti definitivo. El 3-1 y el liderato en solitario premian tanto el arranque como la capacidad para adaptarse a un encuentro que cambió de naturaleza antes del descanso.
La lectura: Chiqui firmó la actuación más vistosa, Arturo Palma fue el futbolista que más influyó en los goles sin marcar y Ulloa dio continuidad al fútbol del equipo. La roja de Costa y el rechace de Marc Martínez explican por qué la victoria no fue tan cómoda como prometía la primera mitad.