El club verde y la UD Somozas presentan un acuerdo de filialidad que busca crear un puente competitivo entre la cantera racinguista y el fútbol sénior
El Racing Club Ferrol da otro paso en su nueva hoja de ruta deportiva. El club verde y la UD Somozas han escenificado en A Malata un acuerdo de filialidad que pretende convertirse en algo más que un simple convenio entre dos entidades vecinas: la idea es construir un puente real entre la cantera racinguista y el fútbol sénior, un espacio donde los jóvenes puedan crecer sin tener que hacer las maletas antes de tiempo.
La fórmula mantiene la identidad del Somozas, que conservará su nombre y autonomía, pero lo integra dentro de una estructura coordinada con el Racing. En lenguaje de vestuario: cada club seguirá teniendo su camiseta, pero ambos jugarán con una pizarra compartida.
El objetivo principal es claro: captar, formar y retener talento en Ferrolterra. Durante años, muchos jugadores jóvenes han tenido que buscar minutos lejos del entorno racinguista al terminar su etapa juvenil. Con este acuerdo, el Racing gana un eslabón competitivo intermedio y el Somozas refuerza su proyecto con futbolistas en crecimiento, metodología y una relación directa con una entidad llamada a pelear por volver al fútbol profesional.
Un puente entre la cantera y A Malata
Álex Vázquez, director de fútbol del Racing, definió el acuerdo alrededor de dos palabras clave: “confianza” y “respeto”. La intención del club ferrolano es que los jugadores con proyección encuentren en el Somozas un contexto exigente para madurar, competir y acostumbrarse al fútbol de verdad: el de los duelos, las áreas, los campos incómodos y los domingos donde nadie regala ni un saque de banda.
Ese paso intermedio puede ser clave en la planificación del nuevo Racing. Con una primera plantilla pensada para competir desde el primer minuto y con el objetivo de regresar cuanto antes a Segunda División, el margen para dar oportunidades constantes a futbolistas jóvenes suele ser estrecho. Ahí entra el Somozas: minutos, responsabilidad y un entorno cercano para no perder el control sobre la evolución de los jugadores.
El acuerdo convierte al Somozas en filial del Racing, aunque el club somocense mantendrá su autonomía jurídica, deportiva y su denominación original. Además, la Tercera Federación aparece como un marco competitivo adecuado para ese proceso de transición hacia el fútbol sénior.
Míchel Alonso, el hombre bisagra
Uno de los nombres propios del convenio es Míchel Alonso. El técnico ferrolano será el encargado de supervisar y coordinar la relación entre ambos clubes, una figura clave para que el acuerdo no se quede en una foto institucional y tenga recorrido en el césped.
Míchel conoce bien las dos casas y tendrá la misión de alinear metodología, seguimiento de jugadores y necesidades deportivas. En este tipo de acuerdos, el papel del coordinador es casi tan importante como el del mediocentro que ordena al equipo: si no hay comunicación, el plan se parte en dos.
La presencia de Míchel Alonso debe servir para compaginar los intereses deportivos de ambas entidades. El Somozas podrá contar con futbolistas jóvenes formados en la cantera racinguista o incorporados por el propio Racing, mientras el club ferrolano gana un espacio para dar minutos a jugadores que difícilmente tendrían continuidad inmediata en la primera plantilla.
Ferrolterra, ante una oportunidad de estructura
Más allá del beneficio directo para Racing y Somozas, el movimiento tiene lectura comarcal. Ferrolterra lleva tiempo generando talento, pero no siempre ha tenido una escalera clara para que los jugadores pasen del fútbol base al sénior sin romper su progresión. Este convenio intenta ordenar ese camino.
El Racing ya tenía una alianza con el CMI Club de Campo Ferrol para etapas previas a la categoría alevín, y ahora suma el vínculo con el Somozas para cubrir el tramo sénior de formación. Con ambas patas, el club verde intenta dibujar un itinerario más completo: captación, formación, competición y posible llegada al primer equipo.
La clave estará en que el acuerdo sea útil para todos. Para el Racing, porque necesita producir y controlar talento propio. Para el Somozas, porque puede elevar su competitividad sin perder su esencia. Y para los futbolistas, porque tendrán una pasarela más cercana hacia A Malata. En Ferrolterra ya había materia prima; ahora falta que la fábrica funcione sin gripar la maquinaria.