Veintisiete remates y ningún gol: el Racing de Ferrol tuvo el partido ante la Ponferradina donde quería, pero no el marcador que buscaba. El 0-0 en A Malata frenó el pleno de triunfos como local y dejó una fotografía incómoda para el equipo de Javi Vázquez. El empate no nació de un partido sin llegadas, sino de una tarde de poca puntería.
Los ferrolanos dominaron durante muchos minutos y acumularon ocasiones de diferentes tipos. Monju rozó el gol de cabeza y estrelló una pelota en el larguero; Dani Ojeda estuvo a punto de sorprender desde el centro del campo y Álex Domínguez sostuvo al conjunto berciano con intervenciones decisivas. La Ponferradina resistió, pero fue el Racing el que empujó con más insistencia.
El dato no lo explica todo
Los 27 remates reflejan el volumen ofensivo del Racing, aunque no equivalen automáticamente a 27 ocasiones claras. Ahí está la cuestión táctica: el equipo consiguió llevar el balón cerca de la portería, pero faltó encontrar situaciones de finalización más limpias y aprovechar mejor los segundos balones. La continuidad del ataque no se convirtió en precisión.
El rival, además, supo sobrevivir a los momentos de mayor presión verde. La actuación de su portero y la resistencia en el área hicieron que cada minuto sin gol fuese aumentando la ansiedad de A Malata. Ni las entradas de Etienne Eto’o y Unai Ropero lograron desatascar el marcador.
Javi Vázquez ve un equipo que merece más
El técnico racinguista expresó tras el encuentro que la sensación era de haber merecido la victoria. El mensaje es coherente con lo visto sobre el césped: frente a la Ponferradina hubo trabajo defensivo y dominio territorial, pero no suficiente acierto. La valoración de Javi Vázquez después del empate señala esa distancia entre el juego y el premio.
Hay un matiz relevante: el Racing sumó otro partido sin encajar, lo que confirma una base competitiva sobre la que construir. El reto inmediato está en recuperar pegada sin convertir la necesidad de gol en precipitación. Después del 2-0 en Anduva, el equipo encadena dos jornadas sin marcar, pese a haber encontrado en A Malata un escenario mucho más favorable.
El pleno de victorias inicial en casa se ha roto, pero no desaparecen las señales positivas. A Javi Vázquez le toca lograr que el dominio se transforme en goles: el Racing no necesita disparar por disparar; necesita elegir mejor cuándo y desde dónde hacerlo.
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