La victoria del Deportivo en La Cerámica vale tres puntos, pero deja algo más importante para medir el momento del equipo: Antonio Hidalgo ya tiene suficientes piezas como para cambiar partidos desde el banquillo. En un recién ascendido, esa profundidad suele ser un lujo. En este Dépor empieza a ser una herramienta competitiva.
El 2-3 ante el Villarreal tuvo fases en las que el Deportivo sufrió, perdió altura y tuvo que resistir más cerca de su área de lo que le habría gustado. El propio Hidalgo lo reconoció después del encuentro. Pero también destacó la capacidad del grupo para mantenerse dentro del partido y la respuesta de los futbolistas que entraron desde el banquillo. Esa es la lectura que más trasciende el resultado.
Una plantilla que permite corregir el partido
Durante buena parte del mercado, el debate estuvo centrado en los nombres. La llegada de José María Giménez, Marc Casadó y el resto de refuerzos elevó el techo individual de una plantilla que ya había empezado bien el campeonato. Pero el verdadero salto no se mide solo en el once inicial. Se mide cuando el entrenador mira al banquillo y encuentra soluciones distintas para un partido que se ha torcido.
Eso ocurrió en Vila-real. El Deportivo tuvo que sobrevivir a momentos de dominio amarillo y, aun así, mantuvo capacidad para volver a golpear. La entrada de piernas frescas, la posibilidad de modificar alturas y la amenaza ofensiva hasta el final permitieron que el equipo no se conformase con sostener el empate. Aubameyang terminó firmando el 2-3 y convirtió una resistencia en una victoria de enorme impacto.
El propio Hidalgo había rebajado la euforia antes del viaje insistiendo en que el objetivo sigue siendo la permanencia. Ese discurso no cambia por ganar en La Cerámica. Lo que sí cambia es la percepción de las herramientas disponibles. Puedes leer también la crónica completa del Villarreal-Dépor y las declaraciones de Hidalgo tras el triunfo.
La diferencia entre competir y tener recursos
Un equipo puede competir bien con once futbolistas fiables. Para sostenerse en Primera durante 38 jornadas necesita más. Lesiones, sanciones, estados de forma y contextos de partido obligan a tener alternativas reales. Ese era uno de los interrogantes del Deportivo después del ascenso y el mercado ha empezado a despejarlo.
La plantilla no solo es más larga; también ofrece perfiles diferentes. Eso permite que Hidalgo pueda cambiar el ritmo del partido sin alterar por completo la identidad del equipo. Es una ventaja especialmente valiosa para un conjunto que todavía está construyendo automatismos y que, por lógica, tendrá días en los que no pueda dominar.
El Deportivo sigue siendo un recién ascendido y conviene no perder esa referencia. Pero ya ha demostrado algo que puede ser decisivo para la temporada: no necesita que el partido salga exactamente como estaba dibujado para tener opciones de ganarlo.
La victoria que ensancha el margen
La clasificación de septiembre no concede ningún objetivo, pero sí puede regalar confianza y margen. Ganar en La Cerámica, después de haber tenido que remontar situaciones adversas, refuerza una idea: este Dépor puede competir incluso cuando no controla el guion.
Ahí está el cambio más interesante. El verano dejó nombres; las primeras jornadas empiezan a mostrar estructura. Y cuando un entrenador puede corregir desde el banquillo sin empeorar el equipo, la temporada se mira de otra manera. La permanencia seguirá siendo el primer puerto, como insiste Hidalgo. Pero ahora el Deportivo parece tener más de una ruta para llegar hasta él.
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