El Deportivo ha cerrado la venta de su histórica sede de la plaza de Pontevedra, en el centro de A Coruña, que desde 1972 había sido el cuartel general del club blanquiazul. El inmueble, de 349 metros cuadrados, ha sido adquirido por el grupo GSC Holding Empresarial, aunque el importe de la operación no ha trascendido. Con esta operación, el club ingresa liquidez y completa su traslado definitivo a la Ciudad Deportiva de Abegondo, donde ya centralizó su actividad a principios de año.
El Deportivo ha culminado la venta de su histórica sede de la plaza de Pontevedra, en el centro de A Coruña, que desde 1972 había ejercido de cuartel general de la dirección del equipo. La operación, confirmada este lunes, pone punto final a más de cinco décadas de presencia blanquiazul en una de las zonas más emblemáticas de la ciudad herculina.
El inmueble, de 349 metros cuadrados sumando elementos comunes del edificio, 319 construidos y 280 útiles, ha sido adquirido por una cantidad que no ha trascendido por el grupo de empresas GSC Holding Empresarial. Esta entreplanta crucial de la historia de la ciudad pasará a ser la sede de este holding, donde está entre otras la inmobiliaria Brigantia Real Estate, patrocinadora del equipo durante las últimas temporadas.
Adiós al centro, hola Abegondo
La venta no supone ninguna sorpresa para quienes siguen de cerca la actualidad deportivista. Del mismo modo que en su momento se vendieron las oficinas de la Avenida de la Marina para que las venta de entradas y abonos se realizase directamente en el estadio, en la Oficina de Atención al Deportivista, la operativa del club se había trasladado a principios de año a la Ciudad Deportiva de Abegondo. El inmueble llevaba meses vacío, sin actividad real más allá del recuerdo.
La operación se ha terminado de cerrar estos días después de llevar semanas acordada, y el Deportivo dejará definitivamente unas instalaciones que ya no usaba desde hace años. La centralización de la estructura administrativa en Abegondo responde a la estrategia del club de modernizar su funcionamiento y concentrar todos los recursos en un mismo espacio, lejos de la dispersión que caracterizó otras épocas.
El mosaico, al museo
Uno de los elementos más reconocibles de la sede de Praza de Pontevedra era su mosaico de azulejos en la fachada, con el escudo y el nombre del club. El también histórico mosaico de azulejos de la fachada, con el nombre del equipo y el escudo, se ha retirado en las últimas semanas para pasar a formar parte del museo del club, inaugurado en el mes de marzo. Ese detalle no es menor: el Deportivo ha querido preservar la memoria de un lugar que fue testigo de fichajes, despedidas, ruedas de prensa y decisiones trascendentales.
Es lo único que quedaba de unas oficinas que llegaron a centralizar la actividad del club e incluso a albergar su sala de trofeos. Durante los años del Súper Dépor, el portal del número 19 de la plaza fue escenario habitual de fotografías de agentes, directivos rivales y jugadores que llegaban o se marchaban. Ahora, esa historia se exhibirá en vitrinas.
Oxígeno económico en plena ascensión
Aunque el club no ha revelado el precio de la transacción, la venta llega en un momento clave. El Deportivo regresará a Primera División en la temporada 2026-27 tras ocho años de ausencia, y los ingresos derivados de la operación refuerzan su situación financiera de cara a ese salto de categoría. La liquidez es fundamental para afrontar los retos que supone competir en la élite, desde refuerzos hasta infraestructuras.
El traslado a Abegondo no es solo simbólico. En octubre del pasado año, el club presentó los planos de su futuro Centro de Entrenamiento Dépor, diseñado por la firma Populous, con una inversión aproximada de 40 millones de euros. El proyecto incluirá ocho campos de fútbol reglamentarios, edificios para primer equipo, Fabril, cantera y femenino, además de espacios de recuperación y bienestar. La venta de Praza de Pontevedra encaja en esa hoja de ruta: desprenderse de activos infrautilizados para financiar el futuro.
Una compra que desmiente leyendas
Existe una creencia extendida entre la afición de que el local de Praza de Pontevedra había sido cedido por el empresario Pedro Barrié de la Maza, propietario del Banco Pastor. Pero la realidad es otra: el inmueble había sido comprado en 1972 por el equipo al empresario Pedro Barrié de la Maza, propietario del Banco Pastor, y se convertía en la nueva sede de un equipo que en ese momento tenía sus oficinas en la plaza de Santa Catalina, al final de San Andrés. Nunca fue una donación, sino una adquisición en toda regla.
Aquella compra marcó un antes y un después en la estructura del club. Trasladarse desde Santa Catalina a Praza de Pontevedra supuso ganar visibilidad y centralidad en una ciudad que empezaba a crecer. Medio siglo después, el Deportivo vuelve a cambiar de piel, esta vez alejándose del centro urbano para apostar por un modelo de concentración en Abegondo.
GSC Holding, nuevo inquilino
El grupo empresarial que ha adquirido el inmueble no es ajeno al universo deportivista. Brigantia Real Estate, una de las empresas que forman parte de GSC Holding Empresarial, ha sido patrocinadora del Deportivo en las últimas temporadas. La relación comercial previa facilita una transición sin ruido y garantiza que el edificio seguirá vinculado, aunque sea indirectamente, al ecosistema blanquiazul.
Para el club, la operación cierra un capítulo y abre otro. Praza de Pontevedra fue el escenario de la era Lendoiro, de los años de Champions, de las ruedas de prensa más recordadas. Pero el fútbol moderno exige instalaciones integradas, tecnología y eficiencia. Abegondo representa ese cambio de paradigma.
El Dépor mira hacia adelante
Con el ascenso a Primera ya certificado y el museo del club recién inaugurado, el Deportivo afronta una etapa de transformación profunda. La venta de la sede histórica no es un acto nostálgico, sino pragmático. El club necesita recursos, y los activos inmobiliarios sin uso operativo son prescindibles cuando hay un proyecto deportivo ambicioso por delante.
Abegondo será el nuevo epicentro blanquiazul. Allí se concentrarán las oficinas, los entrenamientos, la cantera y el día a día del club. Praza de Pontevedra quedará para el recuerdo, pero no en el olvido: el mosaico de la fachada, ahora en el museo, seguirá siendo un símbolo de lo que fue. Y lo que vendrá se escribirá en otro lugar.