El club celeste negocia con el Girona por el extremo ucraniano de 28 años, uno de los nombres de mayor nivel que han aparecido este verano en la agenda de Marco Garcés. El descenso del conjunto catalán y su contrato hasta 2027 abren una puerta que hace unos meses parecía económicamente inaccesible.
El Celta ha puesto sus ojos en Viktor Tsygankov para completar el frente ofensivo de Claudio Giráldez. El extremo ucraniano del Girona se ha convertido en una de las opciones que maneja la dirección deportiva celeste para cubrir la última gran necesidad de la plantilla, un futbolista desequilibrante capaz de partir desde una banda pero también de aparecer por dentro.
Según informa Faro de Vigo, ambos clubes mantienen conversaciones por una operación que todavía presenta importantes obstáculos económicos. La situación, sin embargo, ha cambiado radicalmente respecto a temporadas anteriores: el Girona jugará esta campaña en Segunda División y Tsygankov entra en el último año de su contrato, que expira en junio de 2027.
Son precisamente esas dos circunstancias las que han colocado al internacional ucraniano al alcance de clubes que difícilmente podrían competir por él en condiciones normales.
Un jugador que hace muy poco parecía fuera del alcance del Celta
Tsygankov no responde al perfil habitual de una apuesta por desarrollar. Tiene 28 años, más de tres temporadas de experiencia en España, recorrido internacional y experiencia en Champions League.
El Girona lo incorporó en enero de 2023 procedente del Dinamo de Kiev y lo vinculó hasta 2027, como todavía recoge la ficha oficial del futbolista en el club catalán.
Desde entonces se convirtió en una pieza importante durante la mejor etapa de la historia reciente del Girona. Fue uno de los protagonistas del equipo que alcanzó la Champions y la propia UEFA lo destacó entonces como uno de los futbolistas clave del conjunto de Míchel.
Su situación cambió después del descenso. El ucraniano comunicó durante el verano su intención de abandonar Montilivi y continuar compitiendo al máximo nivel, una circunstancia que obliga al Girona a valorar ofertas antes de entrar en los últimos meses de contrato.
Ahí es donde aparece el Celta.
Una negociación complicada, pero con una ventana abierta
La operación está lejos de poder considerarse sencilla. El Girona pretende obtener una cantidad importante por un futbolista que conserva mercado en España y fuera de LaLiga, y diferentes informaciones han relacionado al extremo con clubes como Ajax o Espanyol.
El escenario económico, sin embargo, favorece ahora una negociación.
Mantener el salario de Tsygankov en Segunda supone una carga considerable para el Girona y el próximo enero el jugador entraría ya en los últimos seis meses de contrato. Ese reloj juega inevitablemente en cualquier conversación por su traspaso.
El Celta intenta aprovechar esa coyuntura para acercar el precio a una cantidad asumible. Las cifras iniciales que se manejan todavía estarían por encima de lo que el club vigués pretende pagar, de modo que será necesario que las posiciones se aproximen para que la operación pueda avanzar.
No sería un fichaje menor. Sería una inversión para incorporar rendimiento inmediato.
Exactamente el tipo de futbolista que busca Giráldez
Más allá del nombre, la principal razón para entender el interés está sobre el césped.
Tsygankov es zurdo y su posición preferente es la banda derecha, desde donde acostumbra a conducir hacia dentro para asociarse, filtrar el último pase o buscar portería. No es el típico extremo que vive pegado a la cal y necesita llegar permanentemente a línea de fondo.
Su fútbol aparece sobre todo en el medio espacio derecho.
Parte abierto para generar amplitud, pero a medida que avanza la jugada busca posiciones interiores. Desde ahí puede combinar con el delantero, encontrar al lateral que dobla por fuera o finalizar con su pierna izquierda.
Es una característica que encaja especialmente bien en el fútbol asociativo que propone Claudio Giráldez.
Gol, asociación y lectura entre líneas
Uno de los atractivos de Tsygankov es precisamente que su incidencia ofensiva no depende únicamente del regate.
Tiene capacidad para producir goles y asistencias, pero también interpreta bien los movimientos sin balón y sabe cuándo abandonar la banda para instalarse entre lateral y central.
Esa lectura permitiría al Celta introducir una amenaza diferente a las que ya tiene.
Un lateral profundo puede ocupar el carril exterior mientras Tsygankov recibe por dentro. Un delantero como Borja Iglesias puede fijar centrales y generar el espacio para su llegada desde segunda línea. Y futbolistas como Iago Aspas o Hugo Sotelo encontrarían otro socio capaz de jugar de primeras alrededor del área.
Además, puede actuar por la izquierda y aparecer como mediapunta, algo especialmente valioso dentro de un modelo en el que las posiciones ofensivas no son precisamente muebles anclados al suelo.
Un futbolista que también trabaja sin balón
Hay otro aspecto que puede explicar el interés de Giráldez: Tsygankov no desconecta cuando su equipo pierde la pelota.
Durante su etapa en Girona destacó también por su implicación defensiva, su recorrido y su capacidad para participar en la presión. En marzo de esta misma temporada llegó a superar los doce kilómetros recorridos en alguno de los encuentros analizados por el cuerpo técnico del Girona, y fue señalado como uno de los atacantes con mayor implicación física del equipo.
No es un detalle menor.
Giráldez exige que sus atacantes sean los primeros defensores y que la presión comience inmediatamente después de la pérdida. Un extremo que únicamente espere la pelota puede producir highlights; uno que además entienda cuándo saltar, cerrar dentro o acompañar la presión produce puntos.
Una pieza para cerrar prácticamente la plantilla
El Celta lleva semanas trabajando sobre la misma necesidad. Después de resolver otras posiciones, la dirección deportiva había concentrado sus esfuerzos en incorporar un atacante diferencial que completase la plantilla.
M90 ya había contado que el club había convertido el fichaje de un atacante en la gran prioridad del mercado.
Tsygankov representa probablemente un escalón diferente dentro de esa búsqueda: menos apuesta de futuro y mucho más rendimiento contrastado.
A sus 28 años conoce LaLiga, ha jugado competición europea y llega a una edad futbolística en la que debería estar preparado para ofrecer rendimiento desde el primer día sin necesitar meses de adaptación.
Zeballos, la otra vía que permanece abierta
El Celta mantiene paralelamente abierta la negociación por Exequiel Zeballos, extremo de Boca Juniors cuyo nombre fue incluso reconocido públicamente por Marco Garcés. El director deportivo confirmó recientemente que el argentino está sobre la mesa.
Pero ambas operaciones responden a la misma plaza ofensiva.
La intención del club no es incorporar a Tsygankov y Zeballos, sino cerrar uno de los dos movimientos. La vía argentina estaría actualmente más avanzada, mientras que la negociación con el Girona exige todavía rebajar considerablemente las diferencias económicas.
Hasta ahí Zeballos. Porque la nueva pieza que cambia el tablero es otra.
Tsygankov elevaría inmediatamente el techo del ataque
Si el Celta logra encajar las cifras, la incorporación del ucraniano tendría una lectura bastante clara.
No sería simplemente añadir otro extremo a la plantilla. Tsygankov llegaría para competir por ser titular desde el primer momento y para ofrecer a Giráldez un futbolista acostumbrado a interpretar partidos de máximo nivel.
El descenso del Girona ha provocado una de esas situaciones que aparecen de vez en cuando en el mercado: jugadores cuyo valor deportivo permanece muy por encima del contexto competitivo de su club.
El reto del Celta consiste en convertir esa circunstancia en una oportunidad económica.
Todavía queda negociación y desde Vigo admiten que el movimiento es complicado. Pero la posibilidad existe y el nombre tiene peso.
Hace unos meses, Tsygankov parecía estar en otra estantería.
Ahora el Celta ha preguntado cuánto cuesta bajarlo de ella.