El Deportivo no está buscando un sustituto para Aubameyang. Está buscando una nueva forma de atacar. Las bajas del gabonés, Marc Casadó y Zakaria Eddahchouri han obligado a Antonio Hidalgo a mover varias piezas a la vez y los amistosos del parón han dejado una sensación bastante clara: el equipo que vuelva a competir no será exactamente el mismo que se marchó al descanso de selecciones.
La cuestión ya no pasa únicamente por quién juega de nueve. El verdadero ajuste está en cómo se reparten ahora el balón, los espacios y el peso creativo. Sin un delantero de referencia como Aubameyang y sin Casadó para ordenar por dentro, el Dépor necesita producir ventajas de otra manera.
El ataque deja de girar alrededor del delantero
Hasta ahora, Hidalgo había encontrado una estructura cómoda para juntar talento por dentro y liberar a los laterales. El problema es que ese plan estaba muy condicionado por disponer de dos delanteros útiles para fijar centrales, caer a banda o atacar área.
Con Aubameyang y Eddahchouri fuera, y con Nsongo Bil ausente durante parte del parón, el cuerpo técnico ha tenido que improvisar. Kevin Sánchez ha ocupado el puesto de nueve en los amistosos, pero lo importante no es solo el nombre: el Dépor ha pasado a necesitar más producción desde la segunda línea.
Eso explica por qué ganan protagonismo Yeremay, Asp Jensen, Luismi Cruz o Mario Soriano. El equipo necesita que el gol y el último pase ya no dependan tanto de una referencia fija arriba, sino de varias llegadas desde zonas distintas.
Yeremay pasa de desequilibrar a dirigir
El principal cambio de jerarquía puede estar en Yeremay. Hasta ahora su impacto se medía sobre todo por lo que rompía desde fuera hacia dentro. Con el nuevo escenario, su papel puede crecer mucho más: no solo como regateador, sino como futbolista alrededor del que se organiza el último tercio.
El canario es quien mejor puede recibir entre líneas, atraer rivales y liberar a otros. Si parte desde la izquierda y entra por dentro, obliga al lateral a dar amplitud y abre pasillos para que Asp Jensen aparezca en zonas de remate.
Ahí está uno de los grandes retos del nuevo plan: que Yeremay y Asp Jensen no compitan por el mismo espacio, sino que se complementen.
Asp Jensen puede convertirse en el segundo goleador del equipo
El danés tiene un perfil muy diferente al de Yeremay. Busca menos pausa y más portería. Ante el Porto volvió a mostrarlo: presión alta, robo y definición para el 1-0.
El amistoso acabó 1-3, pero dejó una pista útil: Asp Jensen puede ser más peligroso si no se le exige gobernar el juego, sino atacar el espacio que generan los demás.
En un Deportivo sin Aubameyang durante varias semanas, ese matiz importa. Asp Jensen puede terminar actuando casi como segundo punta aunque figure como mediapunta o extremo en el dibujo inicial.
Sin Casadó, el centro del campo se reparte el trabajo
La ausencia de Marc Casadó cambia otro mecanismo. El centrocampista ofrecía salida, orden y continuidad. Sin él, el Dépor pierde un jugador que conectaba la base de la jugada con los interiores.
La respuesta de Hidalgo no parece pasar por encontrar una copia, porque no la hay. El amistoso ante el Porto dejó a Diego Villares y Mario Soriano compartiendo responsabilidades: uno bajaba, el otro avanzaba; uno aseguraba, el otro aceleraba.
Es una solución menos especializada y más coral. También explica por qué Villares vuelve a ganar valor en este momento. Su capacidad para interpretar varias alturas puede resultar más útil ahora que el equipo necesita flexibilidad.
Noé Carrillo introduce una variante que antes no estaba
El regreso de Noé Carrillo añade otra pieza interesante. No es solo una recuperación médica. Es una opción táctica distinta.
Noé vuelve cuando la medular necesita alternativas y puede aportar conducción, metros y capacidad para aparecer desde segunda línea. Si entra junto a Mario Soriano y por delante queda una línea de tres jugadores móviles, el Dépor puede construir un 4-1-4-1 mucho más dinámico.
No parece todavía preparado para asumir una titularidad inmediata, pero sí para modificar partidos desde el banquillo.
Los laterales pasan a ser todavía más importantes
Hay otro efecto menos visible: si el equipo concentra más talento por dentro, los laterales deberán dar más amplitud. Ximo Navarro y Giacomo Quagliata pueden convertirse en piezas fundamentales para que el Deportivo no se estreche demasiado.
Eso obliga también a ajustar la transición defensiva. Cuanto más arriba estén los laterales, más importante será que Villares, Soriano o Amatucci —cuando esté disponible— sostengan las pérdidas.
Hidalgo no busca un sistema: busca un reparto nuevo
Por eso reducir el debate a si el Dépor jugará 4-2-3-1 o 4-1-4-1 sería quedarse corto. El dibujo importa, pero menos que las funciones.
Lo que está probando Hidalgo durante el parón es un equipo en el que el peso ofensivo se reparte entre más futbolistas, Yeremay recibe más responsabilidad creativa, Asp Jensen pisa más área, Villares vuelve a ser central en la circulación y Noé Carrillo aparece como una solución que antes no estaba disponible.
La falta de delanteros obligó al Dépor a buscar respuestas; los amistosos están sirviendo para comprobar cuáles pueden sobrevivir cuando vuelvan los puntos.
El nuevo Deportivo no tiene todavía una forma definitiva. Pero sí empieza a tener una idea: menos dependencia de un solo foco y más amenaza repartida por todo el frente ofensivo.
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