Riazor todavía no ha visto ganar al Dépor ABANCA esta temporada. Cuatro partidos, un empate, tres derrotas, dos goles a favor y seis en contra resumen una anomalía llamativa: un equipo que ha sumado cuatro de sus cinco puntos lejos de A Coruña y que, de momento, ha encontrado más oxígeno a domicilio que delante de su gente.
El último capítulo fue el 1-2 ante el Atlético de Madrid, un partido en el que el conjunto de Alberto Rodríguez volvió a competir durante muchos minutos ante un rival de peso, pero se quedó otra vez sin premio completo en casa. El balance empieza a pesar más por la reiteración que por el juego.
Un calendario doméstico de máxima exigencia
La lectura del dato necesita contexto. El Dépor ABANCA no ha tenido precisamente un calendario amable en Riazor. Por A Coruña ya han pasado Sevilla, Real Madrid, Espanyol y Atlético de Madrid. Cuatro rivales con perfiles distintos, pero todos capaces de castigar cualquier error.
Los marcadores explican bien el arranque: derrota por 0-1 frente al Sevilla, 0-2 contra el Real Madrid, empate 1-1 ante el Espanyol y 1-2 frente al Atlético. En total, un punto de doce posibles como local.
La paradoja está fuera de casa. El Deportivo empató 0-0 ante el Costa Adeje Tenerife y firmó su única victoria hasta el momento con un contundente 0-3 en Granada. Es decir: cuatro puntos como visitante y solo uno en Riazor.
El Espanyol dejó la ocasión que más dolió
Si hubo un partido que dejó sensación de oportunidad desaprovechada fue el duelo ante el Espanyol. El Dépor jugó durante buena parte del encuentro con superioridad numérica tras la expulsión de Patri Ojeda y logró igualar el marcador con un gol de Millene, pero no consiguió completar la remontada.
Ese encuentro sigue siendo, de momento, el único punto conseguido en Riazor. Frente al Atlético, la imagen fue competitiva, pero el desenlace volvió a ser el mismo: un rival con más pegada y el Dépor obligado a remar desde atrás.
Alberto Rodríguez mira más al proceso que a la tabla
El entrenador blanquiazul insiste en que el equipo está creciendo pese a los resultados. Tras el último encuentro destacó que el grupo ya empieza a reconocerse en una forma de jugar y que incluso desde fuera comienza a percibirse con claridad lo que pretende el equipo.
Después de una pretemporada y un inicio de curso marcados por numerosos cambios, el técnico pone el foco en la adaptación colectiva. Su mensaje también ha sido claro en el plano mental: ni dramatizar las derrotas ni elevarse demasiado cuando llegan las victorias.
El partido contra el Atlético reforzó precisamente esa sensación. El club subrayó después del 1-2 que el equipo había demostrado capacidad para competir de tú a tú con conjuntos importantes de la categoría. La asignatura pendiente es transformar esa competitividad en puntos.
Alavés y Valencia aparecen en el horizonte de Riazor
El calendario abre ahora una fase distinta. Tras el parón, el Dépor ABANCA visitará al Eibar el 18 de octubre. Una semana después, el Deportivo Alavés será el siguiente visitante de Riazor, el domingo 25 a las 12:45.
Después llegará una salida frente al Madrid CFF y, el 8 de noviembre, el Valencia visitará A Coruña. Alavés y Valencia tienen además el denominador común de haber ascendido recientemente a Liga F, por lo que sobre el papel aparecen como partidos de un contexto competitivo más próximo al del conjunto coruñés.
Eso no convierte ninguno de esos encuentros en sencillo, pero sí aumenta la sensación de que el Dépor entra en un tramo del calendario donde cada punto tendrá un valor directo en la lucha por la permanencia.
Riazor, la siguiente frontera
El Dépor ABANCA llega a este primer parón con cinco puntos y situado en la zona baja de la clasificación, muy cerca de los puestos de descenso. La distancia es mínima y la temporada acaba de empezar, pero hay una evidencia que el equipo necesita cambiar cuanto antes: convertir Riazor en un aliado.
Porque el primer triunfo en casa no solo sumaría tres puntos. También podría cambiar el tono del inicio de curso, reforzar la confianza de un grupo todavía en construcción y transformar un estadio que hoy espera en el escenario desde el que empezar a crecer.