Mario Soriano vivió en Anoeta una tarde que explica las dos caras del fútbol. Un error suyo contribuyó al segundo gol de la Real Sociedad, pero el centrocampista encontró fuerzas para rehacerse y marcar después su primer tanto en Primera División. La reacción no bastó para que el Deportivo puntuase: el equipo de Antonio Hidalgo cayó 3-2 tras verse tres goles por debajo.
Asumir el fallo sin esconderse
Soriano señaló directamente su decisión en la jugada del 2-0. Dentro del área optó por intentar controlar un balón que pedía un despeje. «Tenía que despejar claramente», admitió en la zona mixta, en declaraciones recogidas por el propio Deportivo. El futbolista explicó que su impulso habitual es quedarse con la pelota y jugarla, pero reconoció que en esa posición y bajo presión debía haber elegido una solución más sencilla.
La autocrítica del mediocentro encaja con el diagnóstico que dejó el encuentro. El Deportivo había competido durante buena parte de la primera mitad, pero encajó dos golpes que modificaron completamente el desarrollo del partido. Ante un rival de la calidad de la Real, un balón parado y una mala decisión en campo propio fueron suficientes para abrir una diferencia considerable.
Su estreno goleador en Primera llegó cuando el Dépor más lo necesitaba
La Real Sociedad amplió su ventaja hasta el 3-0 tras el descanso. El escenario parecía muy difícil de remontar, pero el Deportivo encontró un primer impulso en Mario Soriano. El centrocampista marcó el 3-1 en el minuto 60, con un disparo ajustado, y anotó así su primer gol en la máxima categoría.
La acción cambió el ánimo de un Deportivo que todavía tendría tiempo de acercarse en el marcador: Yeremay convirtió después un penalti que dejó el 3-2. Con la Real Sociedad reducida a diez futbolistas durante una fase del segundo tiempo, los coruñeses insistieron hasta el final, pero no encontraron el empate.
Para Soriano, el gol tuvo un sabor inevitablemente contradictorio. Celebraba haber abierto su cuenta en Primera y, al mismo tiempo, lamentaba no haber podido corregir del todo el daño de la primera mitad. «Estoy contento por eso, pero con sabor agridulce por esa derrota», resumió.
Una lección que el Deportivo necesita trasladar al próximo partido
El mensaje del futbolista no fue únicamente individual. Soriano defendió la respuesta colectiva después del 3-0 y la capacidad del Dépor para competir contra equipos asentados en la élite. Su argumento, sin embargo, dejó una exigencia clara: esa reacción tiene que aparecer antes, sin esperar a que el resultado obligue a arriesgarlo todo.
El próximo compromiso será en Riazor ante el Levante. El análisis de Antonio Hidalgo tras Anoeta apuntó también a los detalles que penalizaron a su equipo, mientras que la crónica del 3-2 ante la Real Sociedad reflejó una reacción insuficiente para rescatar puntos.
Mario Soriano terminó el partido con un gol para recordar y una decisión para corregir. La diferencia entre ambas jugadas puede ser una buena síntesis del siguiente paso que debe dar este Deportivo en Primera.