De Lerma estrena banquillo en el Compostela: puntualidad, cantera y un discurso sin excusas
El Compostela puso ayer en marcha oficialmente su temporada 2026/27, con Carlos de Lerma dirigiendo su primer entrenamiento como técnico blanquiazul en el Anexo de San Lázaro. El extremeño, apodado «El Puma», asume el cargo con el calendario ya apretado: el ascenso llegó tarde, el 21 de junio, lo que ha obligado al club a recortar vacaciones y arrancar la pretemporada con menos margen del habitual. «Su cara transmite ilusión, transmite ganas de volver otra vez a sentir la sensación de lo que es pisar el verde», resumió el técnico sobre sus jugadores.
La primera norma: quien llega tarde, paga
De Lerma no ha perdido tiempo en marcar el terreno. La puntualidad ha sido el primer precepto trasladado al vestuario, con una exigencia que no distingue entre veteranos y juveniles: «Si llegan otro día un minuto tarde, pues les toca pagar (…) Si lo trasladamos a un partido, si tardamos un minuto en llegar al campo puede que vayamos perdiendo». Una filosofía de exigencia en los detalles que también se traslada al plano competitivo, con una primera semana de trabajo centrada en dos fases de juego antes del amistoso de este sábado ante el Deportivo en San Lázaro (20:00 horas).
Sin filial y con la cantera como gran aliada
La desaparición del Sigüeiro como filial obliga al técnico pacense a apoyarse en el juvenil de División de Honor como principal cantera de recursos, algo que no le resulta ajeno: recordó cómo, en su etapa en el Marbella, un juvenil llegó a debutar en la primera jornada de una categoría superior. «Para mí me es indiferente si un jugador es Parapar o el otro es Turby. El nombre me da un poco igual. Si el chico se merece jugar, va a jugar el chico», sentenció, dejando claro que el mérito, no el escalafón, decidirá quién viste de corto.
Rosón pelea por su sitio, Valín hace las maletas
Con solo catorce futbolistas del primer equipo al inicio de la pretemporada, la dirección deportiva de Borja Yebra continúa completando la plantilla tras las llegadas de Edu Sousa, Álex Gil, Jordan Sánchez, Manu Rivas y Mario Hermo. Entre las dudas del vestuario destaca David Rosón, centrocampista lucense con contrato en vigor cuya continuidad no está garantizada pese a estar ya entrenando a las órdenes de De Lerma. Quien sí tiene la salida prácticamente confirmada es el lateral Jorge Valín, cuyo hueco parece haber quedado cubierto tras la llegada de Jordan y Hermo. «El perfil del jugador que ha llegado aporta sentido de pertenencia al equipo», defendió el técnico sobre la línea de fichajes seguida hasta ahora, insistiendo en que la única forma de ganarse a la grada «es demostrarlo sobre el verde».