La UD Ourense llevaba una semana como para pedir que el fútbol le concediera una tregua. Había perdido dos partidos seguidos de Liga, había cambiado de entrenador y venía de quedar eliminada de la Copa del Rey después de 120 minutos de desgaste. Y enfrente esperaba la Cultural Leonesa, uno de los equipos llamados a pelear arriba. Sin embargo, el equipo rojillo encontró en el minuto 98 una victoria que pocos habrían pronosticado: Champi firmó de penalti el 1-0 en O Couto. Y no lo hizo de cualquier manera: eligió una ejecución a lo Panenka cuando el partido y buena parte de la semana estaban pendientes de un solo golpeo.
De una semana interminable a una tarde de liberación
Para entender la celebración hay que retroceder varios días. La salida de Juan Carballo después de nueve jornadas dejó a la UD Ourense en una transición delicada, sin un relevo definitivo en el banquillo. El jueves, en Torrelavega, el equipo había caído 3-1 ante la Gimnástica en Copa tras una prórroga y una eliminatoria que terminó jugando con nueve futbolistas por las expulsiones de Varo y David Ferreiro. Apenas tres días después tocaba volver a competir.
Adrián Padrón asumió la dirección interina frente a la Cultural Leonesa, con el apoyo de Alberto Nóvoa y Ramón Dacosta. La misión no era construir una revolución táctica de un día para otro. En esas circunstancias, el primer objetivo consistía en recuperar la fiabilidad del equipo, competir cada balón y llegar al tramo decisivo con posibilidades de sumar.
La Cultural tuvo ocasiones; Vizoso sostuvo el partido
El 1-0 no fue el resultado de un dominio continuado de los ourensanos. La Cultural dispuso de más ocasiones claras, especialmente en una primera mitad en la que obligó a los locales a protegerse durante muchos minutos. Jorge Delgado y Guzmán encontraron situaciones de peligro sin convertirlas, y tras el descanso la amenaza continuó.
Manu Vizoso fue decisivo para mantener el empate. Su intervención en un mano a mano ante Jorge Delgado resultó fundamental cuando la Cultural parecía acercarse al 0-1. Los leoneses también vieron anulado un gol de Antón Escobar por fuera de juego y reclamaron un penalti sobre Dani Queipo que no fue concedido después de la revisión.
La UD Ourense no resolvió de golpe todos sus problemas de juego, pero encontró una virtud que había echado en falta en los últimos encuentros: resistió sin descomponerse. Ganó duelos, defendió su área con orden y esperó una ocasión para correr. En un equipo necesitado de resultados, esa capacidad para mantenerse vivo también es una forma de competir.
Varo provoca el penalti y Champi transforma la presión en una fiesta
El desenlace tuvo algo de guion imposible. En el descuento, una transición ofensiva permitió al equipo rojillo alcanzar el área rival. Varo Fernández fue derribado cuando se disponía a intervenir en la jugada y el colegiado señaló penalti. La decisión quedó confirmada tras la revisión arbitral.
Champi había entrado al campo en el minuto 94. Cuatro minutos después, con toda la responsabilidad sobre sus hombros, decidió picar el balón por el centro de la portería. El guardameta se venció y la Panenka del minuto 98 convirtió una semana negra en una celebración desatada en O Couto.
El gol tuvo además un contraste revelador: la Cultural había acumulado oportunidades suficientes para adelantarse, mientras que la UD Ourense convirtió su ocasión decisiva casi sobre la bocina. No fue un ejercicio de superioridad ofensiva. Fue una victoria construida desde la supervivencia, una intervención determinante del portero y el acierto cuando ya no quedaba tiempo.
Una victoria que cambia el ánimo, pero no borra los problemas
El triunfo fue el segundo de la temporada para la UD Ourense en Primera Federación. Tres puntos importantes para un equipo que venía de una dinámica peligrosa y que necesitaba reconciliarse con su afición. También supone un impulso anímico para un vestuario que había acumulado cambios, viajes, expulsiones y decepciones en pocos días.
Ahora bien, la emoción del desenlace no debe ocultar lo ocurrido durante los 90 minutos anteriores. La Cultural creó ocasiones y Vizoso tuvo que intervenir para que el equipo llegara con vida al final. La plantilla continúa necesitando soluciones ofensivas y una mayor continuidad en su juego. Y el club todavía debe resolver de forma estable la situación del banquillo.
Lo que sí deja el partido es una prueba de carácter. El grupo que parecía llegar más castigado física y mentalmente fue capaz de competir hasta el último instante y encontrar una respuesta. Como ya analizaba M90 en la previa de aquella cita en O Couto, el margen de error se estaba estrechando y el equipo necesitaba dar señales de vida.
No todas las victorias anuncian un cambio de rumbo. Esta, por lo menos, ha servido para recordar que la UD Ourense sigue dispuesta a pelearlo. Después de una semana en la que casi todo salió mal, el fútbol le devolvió una sonrisa en la última jugada. Y Champi tuvo la sangre fría para dibujarla desde los once metros.
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