El fútbol gallego exporta entrenadores a distintas categorías del fútbol español, pero este otoño también está dejando una sucesión de proyectos interrumpidos. En poco más de dos semanas, Rubén de la Barrera, Rubén Albés, Juan Carballo y Manolo González han dejado sus respectivos banquillos. Cuatro salidas en escenarios diferentes que comparten una realidad: el margen para corregir una mala racha se estrecha incluso cuando hay antecedentes deportivos favorables.
Dos destituciones en Segunda y una oportunidad que apenas duró
El 12 de octubre concluyó la etapa del coruñés Rubén de la Barrera en la UD Las Palmas. El técnico dejó el equipo canario después de nueve partidos oficiales, con tres victorias, dos empates y cuatro derrotas. Había llegado en verano a un club con expectativas de competir en la parte alta de Segunda División, pero el inicio de curso terminó por agotar su crédito.
Seis días después, el Leganés comunicó el cese del vigués Rubén Albés. Su balance estaba fijado en tres triunfos, dos empates y cinco derrotas en diez jornadas. También había comenzado el proyecto en verano. Dos banquillos de Segunda, dos apuestas recientes y dos decisiones que llegaron antes de completar el primer tercio del campeonato.
La UD Ourense y el coste de dar el salto de categoría
La salida de Juan Carballo, confirmada el 26 de octubre, tiene un matiz distinto. La UD Ourense afronta su estreno en Primera Federación tras una etapa de ascensos y crecimiento; Carballo asumió el primer banquillo después de haber formado parte del cuerpo técnico de Borja Fernández. La entidad tomó la decisión con cinco puntos en nueve partidos, una victoria, dos empates y seis derrotas.
El caso refleja el dilema de un recién ascendido: sostener un proyecto continuista o buscar un estímulo inmediato cuando la clasificación aprieta. El club optó por el cambio, como contamos en la noticia sobre la salida de Juan Carballo.
Manolo González: del ascenso con el Espanyol a una despedida amarga
El cuarto nombre, y el de mayor recorrido reciente en Primera División, es Manolo González. El técnico lucense perdió su puesto en el Espanyol el 27 de octubre, después de la eliminación copera frente al Sestao River. Su salida cerró una etapa de 107 partidos oficiales al frente del primer equipo, en la que consiguió subir a Primera y asegurar la permanencia en las dos campañas siguientes.
Ese contraste explica por qué su caso sobresale: los méritos acumulados no impidieron que los malos resultados del presente y el golpe en la Copa precipitaran una decisión de la propiedad. El Espanyol también anunció posteriormente la salida de los integrantes de su cuerpo técnico.
La otra cara: proyectos gallegos que mantienen su rumbo
La cadena de ceses no describe por sí sola la salud de la escuela gallega de entrenadores. Claudio Giráldez sigue dirigiendo al Celta en Primera; Borja Fernández, al Lugo; Rubén Domínguez, al Pontevedra; y Manuel Pablo, al Fabril. Son proyectos con estructuras y objetivos diferentes, cuya continuidad recuerda que cada banquillo responde a su propio contexto.
Cuatro destituciones en octubre no permiten deducir una tendencia exclusiva de los entrenadores gallegos: para eso habría que comparar el dato con el conjunto de técnicos de las mismas competiciones. Sí dejan una fotografía concreta de la temporada 2026/27: desde un recién ascendido a Primera Federación hasta un equipo consolidado en Primera División, los resultados inmediatos han terminado pesando más que la trayectoria previa.
Contenido elaborado con asistencia de inteligencia artificial dentro del proceso editorial automatizado de Minuto Noventa.
