
El Celta Fortuna salió con colmillo al Alfredo Di Stéfano, pero terminó superado por un vendaval ofensivo del Real Madrid Castilla que dejó un 5-1 doloroso. Un resultado que no solo frena la dinámica del filial gallego, sino que reabre interrogantes en la lucha por la zona alta del Grupo 1 de Primera Federación.
Un inicio prometedor que se quedó en espejismo
El partido arrancó con ese aroma que tanto gusta en Vigo: presión alta, ritmo y personalidad. El Fortuna encontró premio muy pronto tras una acción a balón parado que terminó en gol en propia puerta. Un golpe inicial que parecía reforzar la identidad competitiva de un equipo acostumbrado a remar y levantarse.
Pero el fútbol, caprichoso como pocos, cambió de guion en cuestión de minutos.
El Castilla fue ajustando líneas, empezó a encontrar ventajas por dentro y el partido viró completamente. El empate llegó pronto y, justo antes del descanso, los blancos ya habían dado la vuelta al marcador.
El vendaval tras el descanso deja sin respuesta al Fortuna
Si el primer tiempo fue de alternativas, el segundo fue un monólogo del filial madridista.
Nada más arrancar, el Castilla golpeó de nuevo con una jugada de laboratorio, y a partir de ahí el duelo entró en una fase de dominio total local. El Fortuna, que suele manejar bien los escenarios adversos, no encontró esta vez ni pausa ni soluciones.
El tramo final fue un castigo excesivo pero revelador: dos zarpazos más terminaron de cerrar una goleada que no refleja del todo el arranque competitivo de los vigueses, pero sí evidencia una desconexión preocupante en momentos clave.
Un tropiezo que no cambia el objetivo… pero sí el discurso
Pese al golpe, el Fortuna sigue bien posicionado en la clasificación. El equipo gallego continúa instalado en la zona noble, con margen sobre sus perseguidores, pero esta derrota deja varias lecturas tácticas y emocionales.
Porque más allá del resultado, lo que preocupa es la facilidad con la que el equipo perdió el control del partido tras encajar el empate. Un detalle que, en este tramo de temporada, puede marcar la diferencia entre consolidarse arriba o entrar en dudas.
El equipo venía mostrando carácter competitivo, especialmente en contextos adversos. Esta vez, sin embargo, el rival le devolvió esa moneda.
Próxima parada: reacción obligatoria fuera de casa
El calendario no concede tregua. El Fortuna tendrá que levantarse rápido con una salida exigente ante el Arenas, un escenario donde volver a demostrar que este equipo tiene más fútbol que lo visto en Valdebebas.
Porque si algo ha caracterizado a este grupo durante la temporada es su capacidad de respuesta. Y ahora toca demostrarlo otra vez.
En el fútbol, como diría cualquier técnico curtido, “no se trata de cómo caes, sino de cómo te levantas”. Y este Fortuna ya ha demostrado que sabe hacerlo… aunque esta vez el golpe haya sido de los que escuecen.