El Lugo ganó, mantuvo su fortaleza en el Anxo Carro y cerró la herida abierta en Irún, pero Borja Fernández salió de la rueda de prensa con una preocupación que iba más allá del resultado. Después del 2-1 ante el Mérida que consolida el liderato rojiblanco, el entrenador cuestionó con dureza el funcionamiento del Football Video Support (FVS), particularmente la duración de algunas revisiones arbitrales.
Fernández llegó a plantear que preferiría prescindir de la herramienta y aceptar los errores de los colegiados antes que mantener un procedimiento que, a su juicio, interrumpe demasiado el juego. «Este sistema de videoarbitraje es un desastre», afirmó en la comparecencia posterior al encuentro, según las declaraciones recogidas por Raúl Duarte en El Progreso.
Dos penaltis y una crítica al tiempo de revisión
El encuentro ofreció motivos para que la tecnología entrara en conversación. El Lugo vio cómo quedaba sin efecto un primer penalti señalado a Alan Godoy, después de que se revisara una acción anterior. Más adelante llegó otra pena máxima sobre el propio atacante, que Álex Gallar transformó para inaugurar el marcador en el minuto 24.
La crítica de Borja no se centró tanto en discutir el acierto concreto de las decisiones como en el procedimiento y en lo prolongadas que pueden llegar a ser las comprobaciones. Su postura cobra especial relevancia porque se produjo después de una victoria, no como reacción a una derrota atribuida al arbitraje.
El FVS está implantado en Primera Federación y funciona de forma distinta al VAR de las competiciones profesionales: los entrenadores pueden pedir revisiones de determinadas acciones decisivas, como goles, penaltis o tarjetas rojas directas. Cada equipo dispone inicialmente de dos solicitudes, que conserva si la revisión modifica la decisión. El árbitro sigue siendo el responsable de resolver la acción ante el monitor.
El Lugo convenció antes de sufrir
En lo estrictamente futbolístico, el entrenador hizo una lectura muy favorable de la primera mitad. Destacó la capacidad de sus jugadores para superar la presión de un Mérida físicamente exigente, tanto mediante el balón como en los duelos. Álex Gallar y Chiqui, este último en el minuto 32, construyeron el 2-0 que reflejaba el dominio lucense.
El escenario cambió tras el descanso. Borja reconoció que el equipo renunció con demasiada frecuencia a progresar con pases sencillos, incluso cuando existían espacios para atacar. El Mérida creció y Hallsson redujo distancias en la recta final. El Lugo tuvo que proteger la ventaja y encontró en la respuesta colectiva de sus centrocampistas y defensas uno de los motivos para celebrar el triunfo.
La victoria adquiere más valor después del 4-1 encajado ante el Real Unión, primera derrota de la temporada. El técnico defendió que aquella caída no debía invalidar todo lo construido hasta entonces y celebró que sus futbolistas recuperaran una versión reconocible frente al Mérida.
Cinco victorias de cinco en casa y molestias de Arturo Palma
El Lugo ha ganado sus cinco partidos disputados en el Anxo Carro esta temporada. Fernández valoró la importancia del apoyo de la afición, pero insistió en que el equipo debe competir con idéntica ambición fuera de casa. El liderato se sostiene en el pleno como local y también en una trayectoria solvente a domicilio, con una derrota y un empate.
La comparecencia dejó, además, una explicación sobre Arturo Palma, ausente del once inicial. El entrenador indicó que el futbolista había arrastrado molestias y que se optó por mantenerlo en el banquillo. No detalló un diagnóstico ni un plazo de recuperación, por lo que no corresponde hablar de una lesión confirmada.
Así cerró el Lugo una tarde de celebración con un mensaje doble de su entrenador: confianza en la solidez del vestuario y una exigencia de cambios en el sistema de revisión arbitral. Dos debates distintos que confluyeron en la sala de prensa después de otro triunfo rojiblanco.
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