As Celtas ya tienen su primera noche copera para guardar en la memoria. El equipo vigués empató 0-0 con el Real Avilés Industrial tras 90 minutos muy cerrados y resolvió la eliminatoria en la tanda de penaltis por 4-2 para avanzar en la Copa de la Reina.
El estreno histórico de As Celtas en la Copa de la Reina tuvo todos los ingredientes de una eliminatoria: tensión, ocasiones contadas, un larguero, una tanda desde los once metros y una Madroa entregada. El conjunto de David Ferreiro no encontró el gol durante el tiempo reglamentario, pero mantuvo la cabeza fría cuando el partido se convirtió en un pulso de nervios.
Un 0-0 con ocasiones para romperlo
La primera parte fue igualada y con poco margen para el error. El Avilés defendió con orden y obligó a As Celtas a madurar cada ataque. Las viguesas fueron acumulando llegadas sin encontrar premio y, justo antes del descanso, Tati Cruz tuvo una de las más claras con un disparo que se estrelló en el larguero en el minuto 45.
El paso por vestuarios no cambió demasiado el guion. As Celtas siguieron empujando y Noela rozó el gol en varias acciones: primero obligó a intervenir a la guardameta visitante y después volvió a probar fortuna con un remate que se marchó alto. Ferreiro movió el banquillo en busca de más mordiente y dio entrada, entre otras, a Nara, Sara y Couso.
Con el partido entrando en su tramo decisivo, el 0-0 se hizo cada vez más pesado. El Avilés resistía y las celestes acumulaban metros. La sensación era clara: un detalle podía decidirlo todo. Pero el detalle no llegó antes del pitido final.
La tanda convierte el debut en una noche histórica
Sin prórroga, la eliminatoria se fue directamente a los penaltis. Ahí As Celtas estuvieron más firmes. Cuquejo abrió la tanda con acierto, Toubes también convirtió y, pese a un lanzamiento detenido a Nara, Albiol mantuvo a las viguesas por delante.
El Avilés falló dos lanzamientos y la responsabilidad del penalti definitivo cayó en Sara. No tembló. Gol, 4-2 en la tanda y clasificación para la siguiente ronda en el primer partido copero de la historia de As Celtas.
La fiesta fue completa en A Madroa, donde el club cifró la asistencia en 710 celtistas. Una cifra que acompañó una noche especial para toda la estructura femenina del Celta, con la presentación de equipos de cantera durante el encuentro.
As Celtas habían llegado a la cita después de derrotar al mismo rival por 2-1 en Liga apenas tres días antes. Esta vez el camino fue mucho más largo, más sufrido y más copero. El premio, también mayor: seguir vivas en el torneo del KO y añadir otra página a una temporada que acaba de empezar.
La previa ya advertía de que la eliminatoria tendría poco margen para el error y de que el formato podía llevar el partido hasta los penaltis. Ferreiro había agitado la convocatoria con cinco novedades para una noche que terminó teniendo exactamente el dramatismo que pedía una Copa.