El 0-1 ante el Boiro puso fin a una racha de 40 partidos consecutivos sin derrota en Xinzo. Entre aquella caída ante el Choco en mayo de 2024 y la semifinal de Copa, el club encadenó dos ascensos y alcanzó por primera vez la Tercera Federación
El Boiro no solo dejó al Antela fuera de la final gallega de la Copa Federación. El 0-1 del pasado domingo en A Moreira cerró también una de las rachas más llamativas del fútbol gallego reciente: 40 partidos consecutivos sin perder como local.
Para encontrar la anterior derrota del conjunto limiano en su campo hay que retroceder hasta el 19 de mayo de 2024. Han pasado exactamente 819 días. Y, sobre todo, ha cambiado por completo la vida deportiva del Antela.
Del 3-4 ante el Choco al inicio de otra historia
Aquella tarde de mayo de 2024 dejó una de las cicatrices más duras de los últimos años en Xinzo. El Antela recibía al Choco en la última jornada de Preferente y llegó a levantar un 0-2 hasta colocarse 3-2 en el tramo final. Cuando la permanencia parecía al alcance de la mano, el conjunto de Redondela marcó dos goles en el descuento y ganó 3-4.
La derrota acabó acompañando el descenso a Primera Galicia unas semanas después, cuando los arrastres terminaron de condenar al equipo. Parecía un paso atrás. Acabó siendo el punto de partida de una escalada que pocos podían imaginar entonces.
Con Bruno Gómez al frente, el Antela volvió a construir desde abajo y convirtió A Moreira en su gran seguro de vida. El propio club situaba el arranque de la serie en un empate 2-2 ante el Maside en septiembre de 2024. En marzo de 2026 ya contabilizaba 29 encuentros sin perder allí; en junio hablaba abiertamente de dos temporadas consecutivas invicto en casa.
Dos ascensos y un fortín que sostuvo el salto
Entre una derrota y la siguiente llegaron dos ascensos consecutivos. El Antela regresó primero a Preferente y después alcanzó, por primera vez en sus 107 años de historia, la Tercera Federación. El salto al fútbol estatal convirtió el verano de 2026 en otro capítulo histórico para el club de Xinzo.
La fortaleza de A Moreira fue mucho más que una estadística. Allí se apoyó el equipo para sobrevivir a eliminatorias, partidos de máxima presión y jornadas en las que el margen de error era mínimo. La grada también hizo del campo una plaza incómoda para cualquiera que cruzase la puerta.
La racha todavía resistió durante la Copa Federación. El Antela remontó al Gran Peña y después firmó una de las grandes sorpresas del torneo al derrotar por 1-0 al Ourense CF, equipo de superior categoría y campeón nacional de la competición. Aquel triunfo confirmó al Antela como una de las revelaciones del verano y elevó la serie hasta los 40 partidos seguidos sin perder en A Moreira, cifra que también recogía La Región tras aquella eliminatoria.
Yosi puso el punto final
El siguiente visitante fue el Boiro. Y ahí terminó la cuenta. Un gol de Yosi dio el 0-1 al conjunto barbanzano en la semifinal de la Copa Federación y obligó a los limianos a recordar una sensación que llevaban más de dos años sin sufrir en su estadio.
La eliminatoria fue exigente y se mantuvo abierta hasta el final. El Antela empujó en busca del empate y su portero sostuvo al equipo cuando el Boiro tuvo ocasiones para sentenciar, pero esta vez A Moreira no encontró otro giro de guion.
En sus redes, el propio Antela resumió el dato con una frase tan sencilla como elocuente: «41 partidos despois volvemos caer na Moreira». La secuencia estadística deja 40 encuentros consecutivos sin derrota entre una caída y la siguiente.
El dato explica mucho más que una derrota
La racha se acabó, pero probablemente el número importe menos que todo lo que ocurrió durante esos 819 días. El Antela perdió ante el Choco siendo un equipo de Preferente golpeado por el descenso y volvió a perder en A Moreira convertido en un club de categoría estatal, recién ascendido y capaz de competir de tú a tú con rivales de escalones superiores.
El Boiro derribó el fortín. No derribó el crecimiento. Cuando arranque la Tercera Federación, A Moreira volverá a ser una de las principales armas de un Antela que ya ha demostrado que en Xinzo ganar cuesta mucho más de lo que dice el nombre del rival.