Adrià Altimira dejó la imagen más preocupante del amistoso entre el Deportivo y el Real Oviedo en el Carlos Tartiere, al retirarse cojeando cuando todavía no se había alcanzado la media hora de juego. El lateral catalán, fijo en los planes de Antonio Hidalgo, se suma así a una lista de tocados que empieza a preocupar en Abegondo a las puertas de agosto.
Un vendaje previo que ya anticipaba precaución
El futbolista, incorporado el pasado mercado invernal tras rescindir su contrato con el Villarreal, saltó al césped entre los titulares pese a lucir un llamativo vendaje en la pierna izquierda, un detalle que ya apuntaba a que el cuerpo médico deportivista extremaba las precauciones con él. A los 25 minutos de partido, Altimira sufrió un choque con Samu, defensa del Real Oviedo, y, acto seguido, trató de evitar que el balón saliera por la línea de banda en una posición forzada. Tras esa acción acabó tendido sobre el césped y pidió el cambio de forma inmediata, sin poder continuar.
Luismi Cruz, su relevo en el once
Antonio Hidalgo no dudó y recurrió a Luismi Cruz para ocupar el carril derecho durante el resto del encuentro. La sustitución llegó en un tramo del partido en el que el Deportivo todavía estaba dando sus primeros pasos con Pierre-Emerick Aubameyang como titular, y obligó al técnico blanquiazul a reorganizar antes de tiempo una defensa que apenas llevaba unos minutos sobre el césped asturiano.
Una enfermería que empieza a llenarse
El percance de Altimira no es un caso aislado. A la espera de conocer la magnitud real de la lesión, el lateral se suma a una lista de bajas y ausencias que ya incluye a Bright Ede, que ni siquiera entró en la convocatoria para el amistoso ante el Oviedo por molestias en un aductor; a Yeremay Hernández; a Miguel Loureiro; y a un David Mella que esta misma semana ha empezado a trabajar junto al resto del grupo tras su propio proceso de recuperación. Una acumulación de contratiempos físicos que empieza a condicionar la planificación de minutos de Antonio Hidalgo a apenas unas semanas del estreno oficial del Deportivo en Primera División.
Un perfil que Hidalgo no quiere perder
La preocupación por Altimira tiene su lógica: el lateral, formado en La Masia y con paso por el Andorra y el Villarreal, aporta un perfil ofensivo y asociativo que no tenía el resto de la plantilla, con capacidad para intervenir en la creación desde el carril derecho. Su continuidad en el once desde que llegó en enero lo confirma como una pieza importante en los planes del técnico, lo que añade cautela a la espera de las pruebas médicas que determinarán cuánto tiempo estará de baja.