José Moreira y José Manuel Aira, director deportivo y entrenador del Penafiel, hacen balance de la primera temporada del club portugués bajo la propiedad de Juan Carlos Escotet y trazan el camino hacia una mayor integración en el proyecto del Deportivo, según recoge La Voz de Galicia
El Penafiel cerró su primera temporada bajo la propiedad de Juan Carlos Escotet con el objetivo cumplido: la permanencia en la Segunda División portuguesa, lograda al límite. Un año que sus responsables califican de «año 0», marcado por la adaptación a un fútbol distinto y a la construcción de las bases de un proyecto que aspira a crecer junto al Deportivo y al Fabril.
Un año de aprendizaje exprés
José Moreira, director deportivo del Penafiel y exojeador del Dépor en Portugal durante cinco años, aterrizó en el club el 10 de julio con la pretemporada ya en marcha y una plantilla con 14 jugadores contratados. El diagnóstico inicial fue más complejo de lo esperado. Conocer lo que demanda el fútbol portugués desde dentro es diferente a analizarlo desde fuera, y ese proceso de aprendizaje marcó buena parte del curso.
La llegada de José Manuel Aira al banquillo en octubre fue el punto de inflexión. El técnico, que debutó como canterano en el Dépor en la temporada 1995-96 y acumula experiencia en clubs de Francia y Croacia, aportó la visión de alguien que entiende lo que significa trabajar en un multigrupo. Sus primeras semanas al frente del equipo, con resultados positivos inmediatos, generaron la confianza necesaria para implementar los cambios que el proyecto requería.
Sinergias reales con el Dépor
El Penafiel se nutre de los informes del departamento de big data del Dépor Training Center, y en pretemporada recibió a varios exdeportivistas — Davo, Alcaina, Jaime, Simão y Alloh — que pasaron por el club como parte de esa conexión entre ambos proyectos. Todos atravesaron su propio período de adaptación al fútbol luso, aunque la evolución fue positiva en la mayoría de los casos.
El estadio 25 de Abril, con capacidad para unos 5.200 espectadores, renovó su césped en diciembre con hierba híbrida de última generación, similar a la del Abanca Riazor y los campos principales del Dépor Training Center. Un detalle que habla del nivel de inversión y de la voluntad de alinear infraestructuras dentro del grupo.
El Penafiel, cantera y trampolín
Con el Deportivo de regreso a Primera División y el Fabril ascendido a Primera Federación, el Penafiel busca su hueco en el ecosistema del grupo Escotet. Moreira lo tiene claro: el club portugués debe ser un espacio de desarrollo individual para jugadores jóvenes, incluidos aquellos que salgan de Abegondo y necesiten dar el salto al fútbol profesional sin encontrar minutos en el primer equipo blanquiazul.
«Cuanto más arriba estemos todos, mejor. Si el Penafiel llega un día a Primera, es mejor para todos, porque se va a acercar más al Dépor», apunta el director deportivo, que ve el ascenso del Fabril como un paso en esa misma dirección. Aira comparte el horizonte pero pone el foco en el presente: la próxima temporada tiene que mostrar un Penafiel más cercano a lo que el proyecto quiere ser, con mayor exigencia y una identidad más definida sobre el césped.
El ecosistema del Deportivo se completa con tres escalones bien diferenciados de cara a la 26-27, y el Penafiel es ahora una pieza más de ese engranaje. Un Abegondo sano y un Fabril consolidado hacen que el proyecto tenga más sentido que nunca. El año 0 ha terminado. Ahora toca construir de verdad.