España debutará el 15 de junio ante Cabo Verde en el Grupo H del Mundial 2026, que arrancará el día 11 y se jugará en Estados Unidos, México y Canadá. La selección de Luis de la Fuente llega al torneo entre las grandes candidatas al título, con Uruguay, Arabia Saudí y Cabo Verde como primeros obstáculos y con una presión tan bonita como peligrosa: confirmar que esta generación está preparada para mandar también en una Copa del Mundo.
Un Mundial gigante para una España que ya juega con etiqueta de candidata
El Mundial 2026 no será uno más. Será el primero con 48 selecciones, repartido entre Estados Unidos, México y Canadá, y con una dimensión logística y competitiva que obligará a las grandes a tener algo más que once futbolistas buenos. Aquí hará falta plantilla, piernas, cabeza fría y banquillo de verdad.
España aterriza en ese escenario con el foco encima. Ya no es una selección que llegue de tapada, ni un equipo en reconstrucción, ni una promesa a medio hacer. La Roja aparece en la línea de salida como una de las candidatas más serias al título, empujada por su fútbol, por el crecimiento de sus jóvenes y por la solidez de un bloque que Luis de la Fuente ha ido moldeando sin hacer demasiado ruido, pero con mucha intención.
Cabo Verde, Arabia Saudí y Uruguay: una primera fase con trampa final
España quedó encuadrada en el Grupo H junto a Cabo Verde, Arabia Saudí y Uruguay. El debut llegará el 15 de junio ante Cabo Verde, una selección debutante en el Mundial y, precisamente por eso, peligrosa desde lo emocional. Después llegará Arabia Saudí, un rival incómodo, físico y con capacidad para ensuciar partidos. El cierre será ante Uruguay, probablemente el partido más exigente de la fase inicial. Una convocatoria que ya tiene los dorsales asignados: Borja Iglesias, por ejemplo, lucirá el 26 en la cita mundialista.
Lamine Yamal, Nico Williams y el termómetro físico
Uno de los focos principales está en el estado de varios jugadores clave. Lamine Yamal, Nico Williams y Mikel Merino han arrastrado problemas físicos en la previa, aunque las sensaciones apuntan a una evolución positiva. En un Mundial tan largo y repartido geográficamente, De la Fuente sabe que España necesita llegar viva y fresca a las eliminatorias. Lamine Yamal será uno de los grandes nombres propios del campeonato, con capacidad para romper partidos desde la banda. Pero también será su primer Mundial, y ahí habrá que gestionar expectativas, minutos y ruido exterior.
Rodri, Pedri, Gavi y una sala de máquinas de lujo
La gran baza de España vuelve a estar en el centro del campo. Con Rodri, Pedri, Gavi, Fabián Ruiz, Martín Zubimendi o Mikel Merino, De la Fuente cuenta con una sala de máquinas de altísimo nivel. España puede juntar posesión, presión tras pérdida, último pase y llegada. Puede dormir el partido cuando le convenga y acelerar por fuera. La cuestión será encontrar equilibrio: no confundir dominio con comodidad. Según los modelos de FIFA, España aparece como la principal favorita al título.
Francia, Inglaterra, Argentina y Brasil: el escaparate de las favoritas
España no corre sola. Francia aparece como una de las grandes amenazas, con Mbappé capaz de convertir un partido cerrado en una autopista en segundos. Inglaterra vuelve a llegar con Kane, Bellingham y compañía. Argentina, vigente campeona, mantiene el respeto que se gana levantando una Copa del Mundo. Brasil será otro foco inevitable. A esa lista se suman Portugal, Alemania y Países Bajos.
El desafío de De la Fuente: rotar sin perder identidad
Luis de la Fuente tiene por delante un reto de entrenador grande: gestionar una plantilla de mucho talento sin romper la identidad del equipo. En un Mundial con viajes largos, calor y poco margen de recuperación, las rotaciones serán una necesidad. España tiene argumentos para competir por todo, con juventud, talento y una idea reconocible. Pero el Mundial no premia los currículos ni las etiquetas. Premia al equipo que sabe sufrir cuando toca. La Roja empieza el camino con cartel de favorita. Ahora toca demostrar que también tiene colmillo de campeona.