El Deportivo de La Coruña firmó una victoria de carácter ante el CD Leganés (2-1) en un partido marcado por la tensión, la intervención del VAR y un desenlace de alto voltaje que refuerza sus aspiraciones en la recta final de la temporada.
Tres puntos que pesan más que nunca en la lucha por subir
No fue un triunfo cualquiera. El Deportivo sabía que el margen de error en este tramo de la competición es mínimo y respondió con personalidad en un duelo directo ante un rival exigente como el CD Leganés. La victoria permite a los gallegos mantenerse en la pelea por los puestos de privilegio y encarar las últimas jornadas con impulso renovado.
El contexto era claro: sumar o complicarse el objetivo. Y el equipo respondió cuando más lo necesitaba.
Dominio sin premio hasta que el partido se rompió
Durante buena parte del encuentro, el Dépor llevó la batuta. Control de balón, ritmo pausado y búsqueda constante por los costados, pero sin la profundidad necesaria para hacer daño real. El Leganés, bien plantado, aceptó ese escenario y se dedicó a cerrar espacios.
El partido parecía encallado, de esos que se deciden por detalles. Y ahí apareció el factor banquillo.
Revolución desde el banquillo y golpe de efecto
Los cambios dinamitaron el guion. La entrada de piernas frescas activó al Deportivo, que encontró el camino del gol y desató la euforia en Riazor. Sin embargo, la alegría duró poco.
El Leganés respondió con eficacia en una de sus llegadas más claras, igualando el marcador y sembrando dudas en el conjunto coruñés. El golpe fue duro, pero la reacción no se hizo esperar.
La cantera vuelve a marcar el camino
Con el partido abierto y la presión al máximo, emergió un nombre propio: el talento de Abegondo. Un canterano saltó al campo y, prácticamente en su primera acción decisiva, firmó el tanto que devolvía la ventaja al Deportivo.
Un gol de oportunismo, de creer hasta el final, que evidencia el peso creciente de la cantera en momentos críticos.
Polémica, VAR y un portero que vale puntos
Cuando todo apuntaba a victoria local, el VAR volvió a agitar el choque. Un penalti señalado en los últimos minutos encendió la grada y puso a prueba la fortaleza mental del equipo.
Ahí apareció la figura del guardameta. Intervención decisiva desde los once metros para evitar el empate y sostener tres puntos que saben a oro puro. Parada de líder, de equipo que quiere mirar hacia arriba.
El Dépor llega lanzado al tramo decisivo
Más allá del resultado, el Deportivo deja sensaciones de equipo competitivo, capaz de sufrir y golpear en momentos clave. En una categoría tan igualada como la Segunda División, este tipo de victorias suelen marcar la diferencia.
Con varios rivales directos en el horizonte, el equipo coruñés se mete de lleno en la pelea por el ascenso, respaldado por una afición que volvió a jugar su partido desde la grada.
El mensaje es claro: este Dépor no se baja de la pelea… ni aunque tenga que ganar contra todo.