El conjunto coruñés no pierde de vista el presente, con el ascenso directo como gran objetivo, pero ya rastrea el mercado en busca de un mediocentro defensivo que eleve el nivel competitivo de la plantilla. Teun Gijselhart, futbolista del De Graafschap neerlandés, aparece como una opción con recorrido, juventud y mucho kilometraje competitivo.
Riazor mira al ascenso, pero los despachos no se detienen
El Deportivo vive semanas de alto voltaje. Cada punto pesa como una losa, cada jornada puede cambiar el decorado de LaLiga Hypermotion y el objetivo del ascenso directo marca el pulso diario en Abegondo. Pero mientras el equipo de Antonio Hidalgo pelea por cumplir el sueño de Riazor, la dirección deportiva trabaja en paralelo en la planificación de la próxima temporada.
Ahí aparece un nombre propio: Teun Gijselhart. El mediocentro neerlandés, de 21 años, milita en el De Graafschap, club de la segunda división de Países Bajos, y figura en el radar blanquiazul como posible refuerzo para una zona sensible del campo.
No es un simple apunte de agenda. El Deportivo lleva tiempo necesitando más especialistas en una posición que exige oficio, lectura y equilibrio. El pivote es ese puesto donde se juega mucho y se presume poco. El bombero del centro del campo, vaya.
Un perfil joven, titularísimo y con margen de crecimiento
Gijselhart responde a un perfil muy reconocible dentro del fútbol neerlandés: centrocampista ordenado, con recorrido, buen sentido posicional y capacidad para dar continuidad al juego. A sus 21 años ya acumula una temporada de enorme protagonismo en el De Graafschap.
El dato no es menor: ha participado en 36 de los 38 partidos de liga, siempre como titular, con 3.060 minutos y dos asistencias. Números de futbolista importante, no de invitado de piedra.
Además, el jugador ya pasó por las categorías inferiores de la selección de Países Bajos, concretamente en etapas Sub-15 y Sub-17, un detalle que ayuda a entender por qué su nombre empieza a moverse fuera del mercado local.
Una necesidad clara en la medular del Deportivo
El interés cobra más sentido al mirar la actual sala de máquinas blanquiazul. José Ángel y Gragera han perdido peso en los planes de Hidalgo, mientras que Patiño encaja más como centrocampista de gestión y creatividad que como mediocentro defensivo puro.
El Deportivo ha encontrado soluciones con Diego Villares, Riki o incluso Mario Soriano adaptado a zonas interiores, pero la plantilla no cuenta ahora mismo con un perfil claramente dominante como pivote de contención.
Por eso Gijselhart puede encajar en la hoja de ruta. No sería solo una incorporación de futuro, sino una pieza pensada para dar equilibrio, proteger a los centrales, ordenar las transiciones y sostener al equipo cuando los partidos se rompen. Ese tipo de jugador que no siempre sale en la portada, pero al que los entrenadores ponen con rotulador permanente en la pizarra.
Una operación con obstáculos: contrato hasta 2028 y competencia
El principal freno está en su situación contractual. Gijselhart mantiene vínculo con el De Graafschap durante dos temporadas más, hasta 2028, por lo que el Deportivo tendría que negociar un traspaso si decide avanzar en la operación.
Además, el club coruñés no estaría solo en la carrera. El Twente, equipo de la Eredivisie, también aparece interesado en el mediocentro. Ese factor puede elevar la dificultad del movimiento, especialmente si el futbolista prioriza continuar en su país o dar el salto a la máxima categoría neerlandesa.
En todo caso, el Deportivo puede jugar sus cartas: proyecto ambicioso, masa social, un Riazor en ebullición y la posibilidad de competir en España, con el ascenso como gran reclamo si finalmente se consuma.
El mercado neerlandés vuelve a cruzarse con el Deportivo
La vía holandesa no resulta completamente desconocida para el club blanquiazul. La pasada temporada llegó Zakaria Eddahchouri desde ese contexto competitivo, lo que demuestra que la dirección deportiva ya ha mirado con atención hacia un mercado donde todavía pueden aparecer perfiles interesantes antes de que su precio se dispare.
En el caso de Gijselhart, el atractivo está en la mezcla: juventud, continuidad, físico competitivo y margen de progresión. Para un Deportivo que quiere construir algo más que una plantilla de emergencia, ese tipo de apuestas pueden tener sentido.
Riazor sigue pendiente del ascenso, claro. Pero el fútbol moderno no espera al pitido final de la temporada. Y el Deportivo, entre calculadora, mercado y ambición, ya parece tener abierta una carpeta con sello neerlandés.