
Soriano, Yeremay y Nsongo firman una segunda parte de escándalo en Riazor para devolver al equipo de Hidalgo a plaza de ascenso directo con seis jornadas aún por jugar
El Dépor perdonó demasiado en el primer tiempo
Había ganas en Abanca Riazor. Con 24.146 almas en las gradas y el play-off de ascenso como telón de fondo, el Deportivo salió dispuesto a hacer daño desde el primer minuto. Las ocasiones llegaron pronto —Nsongo, Luismi, Alti— pero ninguna encontró el fondo de la red. Y en el fútbol, cuando no matas, te matan.
El castigo llegó en el minuto 39. Una descoordinación fatal entre Quagliata y Ferllo le regaló al Mirandés un penalti que Carlos Fernández no perdonó. El delantero visitante, que llegaba a Riazor con la etiqueta de ex blanquiazul, prefirió no celebrarlo, pero el daño estaba hecho. Para rematar la faena, el propio Carlos se fue al larguero en el descuento. El Dépor se marchó al vestuario con sensación de injusticia y las orejas calientes.
Segunda parte de otro planeta
Lo que ocurrió tras el descanso fue casi una declaración de intenciones. El Deportivo salió con otra cara, otra intensidad, otra convicción. Tres minutos bastaron para que Mario Soriano —el Jóker, eterno motor del equipo— empatara con una combinación de primera con Altimira.
El VAR, después de alguna que otra duda innecesaria, confirmó un penalti sobre Alti que Yeremay ejecutó con la frialdad de quien lleva toda la temporada resolviendo papeletas difíciles. El 2-1 encendió Riazor.
Y cuando el estadio ya pedía el tercero a gritos, apareció el canario de nuevo. Yeremay cogió el balón en campo propio, se plantó en el área como una exhalación y dejó el regalo servido para que Nsongo empujara el 3-1. Pura dinamita.
Ferllo, del error al rescate
La historia de Ferllo en este partido merece capítulo aparte. Protagonista involuntario del 0-1 en la primera parte, el portero blanquiazul se redimió en el minuto 95 con una parada decisiva en el segundo penalti del Mirandés. Javi Hernández se lo encontró bajo los palos y Ferllo lo mandó a paseo. Riazor exhaló. Eso es carácter.
El Dépor manda en su propio destino
La victoria no es solo tres puntos. Es mucho más. El Deportivo recupera la segunda plaza de LaLiga Hypermotion y vuelve a depender únicamente de sí mismo para subir directamente a Primera División. Seis finales por delante. Seis oportunidades para cerrar un ascenso que la afición blanquiazul lleva demasiados años esperando.
Eso sí, el equipo de Hidalgo tendrá que afinar en la puntería. Perdonar tanto en el primer tiempo ante equipos que se juegan la vida puede salir muy caro en las próximas jornadas. Burgos, el siguiente rival, espera.