
El sueño del play off sigue vivo pese al golpe en Riazor
La derrota de la UD Ourense en el feudo del Deportivo Fabril no ha apagado la ambición de un vestuario que sigue mirando hacia arriba. Manu Núñez, con raíces coruñesas y corazón dividido durante el choque en Deportivo de La Coruña, dejó un mensaje directo tras el 3-0: el equipo quiere devolverle a su gente el empuje con un billete para el play off.
Riazor, un escenario especial… pero sin excusas
Para el mediapunta, el partido tuvo un componente emocional evidente. Jugar en Riazor no es un día más en la oficina, y menos para alguien que ha crecido futbolísticamente ligado a la ciudad. Sin embargo, Núñez evitó refugiarse en factores externos.
El análisis fue claro, casi de míster en sala de prensa: el Fabril dominó el ritmo, impuso su plan con balón y fue más competitivo en los duelos. En otras palabras, ganó por oficio y por hambre, dos ingredientes que suelen marcar diferencias en partidos con aroma a ascenso.
Un momento que pudo cambiar el partido
El encuentro tuvo un punto de inflexión que no cayó del lado visitante. Con 2-0 en el marcador, la UD Ourense rozó meterse en el partido con una llegada franca que acabó estrellándose contra el larguero.
Ese posible 2-1, como reconocía el propio Núñez, habría cambiado el guion. El fútbol, que muchas veces es cuestión de detalles, dejó sin premio a los rojillos en su mejor momento. Y ante un rival lanzado hacia el ascenso, perdonar se paga caro.
Una afición que juega en otra liga
Si algo salió reforzado del paso por Riazor fue el músculo social del club. Cerca de un millar de seguidores acompañaron al equipo, animando incluso con el marcador en contra. Un comportamiento de equipo grande.
El vestuario lo tiene claro: esa fidelidad no puede quedar sin recompensa. El objetivo del play off ya no es solo deportivo, es también emocional. Es devolver a la grada todo lo que empuja cada fin de semana.
Calendario exigente y margen mínimo de error
La UD Ourense encara ahora un tramo decisivo de campeonato. El próximo compromiso en O Couto ante el Lealtad marcará el tono de lo que viene: dos jornadas posteriores en horario unificado, ante Bergantiños y Astorga, donde cada punto será oro puro.
En una clasificación comprimida, cualquier despiste puede costar caro. Pero también es cierto que encadenar un par de victorias puede meter de lleno al equipo en la pelea.
El mensaje que deja Manu Núñez es el de un vestuario que no baja los brazos. La derrota en Riazor escuece, pero no cambia el objetivo. Y en este tramo final, más que jugar bien, toca competir como si cada partido fuera una final.