El nuevo ciclo en el Real Oviedo Femenino comenzó con una derrota que mantiene intacta la urgencia clasificatoria. Andrés Clavijo, recién incorporado tras la destitución de Andrea Suárez, debutó en el banquillo azul con un 1-0 adverso frente al AEM Lleida.
El resultado deja a las carbayonas colistas de la Primera RFEF, a seis puntos de la permanencia y con el margen de error reducido al mínimo en el tramo decisivo del campeonato.
Relevo en el banquillo en plena tormenta competitiva
La salida de Andrea Suárez llegó tras una dinámica preocupante: cuatro derrotas en lo que va de 2026 y un equipo que no lograba transformar el esfuerzo en puntos. Pese al ascenso conseguido la pasada temporada, la exigencia de la categoría y la falta de resultados precipitaron el cambio.
El club optó por un perfil con experiencia en proyectos de crecimiento y reconstrucción, confiando en que la trayectoria de Clavijo aporte orden y competitividad inmediata.
Estreno en Lleida: mejoras tácticas sin recompensa
En su primer examen, el técnico tinerfeño buscó compactar líneas y reforzar la solidez defensiva. El Oviedo compitió con mayor equilibrio, redujo espacios y mantuvo el partido abierto durante muchos minutos. Sin embargo, un gol local terminó decidiendo el encuentro.
El 1-0 refleja la crudeza del momento: la mejora en sensaciones no se tradujo en puntos, y la clasificación sigue marcando la realidad. Últimas en la tabla y a seis puntos de la salvación cuando restan ocho jornadas, cada partido es ya una final sin red.
El aval de Clavijo y el reto inmediato
Clavijo llega respaldado por ascensos y experiencia en estructuras federativas y de cantera, acostumbrado a entornos de presión competitiva. Su desafío ahora es transformar esa cultura de crecimiento en resultados tangibles a corto plazo.
El contrato hasta 2027 da estabilidad al proyecto, pero el objetivo es inequívoco y urgente: asegurar la permanencia en la categoría.
Sin margen para especular
La derrota ante el AEM no cambia el diagnóstico: el Real Oviedo Femenino necesita sumar de tres en tres para cerrar la brecha de seis puntos que le separa de la zona de salvación.
El nuevo técnico ha comenzado a moldear al equipo. Ahora toca que el balón entre y que la reacción llegue antes de que el calendario pase factura.