El tramo final del duelo entre el Sevilla FC y el Deportivo Alavés ha encendido una tormenta arbitral que promete recorrido. Las imágenes difundidas tras el partido cuestionan la redacción del acta de Iosu Galech Azpeteguía y refuerzan la versión de Matías Almeyda, que ya prepara alegaciones mientras se expone a una sanción severa que podría dejarle fuera del próximo Gran Derbi.
El linier señala al banquillo… pero la roja va para Almeyda
La jugada que desata el conflicto se produce mediado el minuto 85. El colegiado interrumpe una acción que el técnico nervionense seguía con evidente tensión competitiva. Almeyda se gira, muestra frustración y se acerca al banquillo. Hasta ahí, escena habitual en cualquier área técnica caliente de Primera.
Sin embargo, la clave está en el gesto del asistente. En las imágenes se aprecia cómo el juez de línea dirige su brazo e índice hacia el banquillo en una dirección distinta a la que ocupa el entrenador argentino. Instantes después, Galech se aproxima y muestra la cartulina roja directamente al técnico sevillista.
El acta recoge que la expulsión se produce por protestar una decisión arbitral. No consta que el colegiado no pudiera identificar al infractor ni que aplicara el criterio de responsabilidad del entrenador por actos del banquillo, algo contemplado en el reglamento cuando no se localiza al autor de un insulto o conducta antideportiva. Ese matiz es el que sostiene la defensa del Sevilla.
El acta arbitral y el riesgo de una sanción ejemplar
El escrito arbitral es determinante en estos casos. Si el Comité de Disciplina interpreta que existió protesta airada o desconsideración, el castigo puede oscilar entre cuatro y seis encuentros según el Código Disciplinario de la RFEF.
La preocupación en Nervión es evidente. La posible ausencia de Almeyda en el Gran Derbi supondría un golpe deportivo y emocional en plena pelea liguera. No sería la primera vez que un técnico sevillista recibe una sanción contundente en un contexto de tensión con el estamento arbitral.
El club ya trabaja en la recopilación de pruebas audiovisuales para remitirlas al CTA y sustentar su recurso. El objetivo es claro: desmontar la interpretación de protesta directa y sostener que la señalización del asistente apuntaba a otro miembro del banquillo.
El Alavés tampoco salió satisfecho: el fuera de juego de Boyé
La polémica no terminó con la roja. En el entorno del Deportivo Alavés también hubo malestar por el gol anulado a Lucas Boyé por un fuera de juego milimétrico que hubiera supuesto el 1-2. La acción fue validada por el VAR, pero dejó sensación de agravio en el conjunto babazorro.
Así, el arbitraje dejó heridas en ambos bandos: Sevilla por la expulsión de su entrenador y Alavés por una decisión tecnológica que condicionó el resultado.
Almeyda pide disculpas, pero mantiene su versión
Tras el encuentro, el técnico argentino asumió que su reacción posterior a la expulsión no fue la adecuada. Pidió perdón a la afición y reconoció haber perdido los nervios una vez mostrada la roja.
No obstante, fue firme al sostener que no insultó ni protestó en los términos reflejados en el acta. “Es muy fácil expulsarme”, vino a deslizar, dejando entrever que la interpretación arbitral no se ajusta a lo sucedido antes de la decisión.
En su comparecencia también analizó el contexto del partido: la temprana expulsión de Juanlu, la resistencia con uno menos y la sensación de grupo unido. Pero el foco, inevitablemente, se centró en el episodio disciplinario.
Nervión recurre y el caso entra en fase decisiva
El Sevilla FC agotará todas las vías reglamentarias. Si el Comité no estima las alegaciones, el club podría acudir en segunda instancia al Comité de Apelación e incluso al TAD si fuese necesario.
La cuestión de fondo es clara: si las imágenes demuestran que el asistente señalaba a otro integrante del banquillo, la base argumental del acta quedaría seriamente comprometida. En una Liga donde cada punto y cada decisión pesan como una losa, el caso Almeyda trasciende lo anecdótico y reabre el debate sobre la coherencia entre lo que se ve en el césped y lo que finalmente se escribe en el acta.
El desenlace marcará no solo el calendario del técnico argentino, sino también la credibilidad arbitral en una Primera División que vuelve a vivir un capítulo de máxima tensión en los banquillos.